El doctor Aurelio Rojas ayuda a leer los valores clave de una analítica completa
Los datos de tu analítica que pueden avisar de un infarto o ictus
Conocer el riesgo real de sufrir enfermedades cardiovasculares como el infarto o el ictus pasa, cada vez más, por una analítica completa y actualizada. El Dr. Aurelio Rojas recopila en un vídeo en sus redes sociales una serie de parámetros clave que permiten evaluar no solo el estado del corazón, sino también factores metabólicos e inflamatorios asociados.
Uno de los primeros indicadores a tener en cuenta es la glucosa en ayunas, fundamental para detectar alteraciones metabólicas como la resistencia a la insulina o la diabetes.
A este parámetro se suman la creatinina y el filtrado glomerular, esenciales para evaluar la función renal. Los riñones, estrechamente vinculados al sistema vascular, pueden reflejar de forma precoz el deterioro de los vasos sanguíneos.
Además, la hemoglobina glicosilada (HbA1c) se consolida como un marcador clave para medir el control de la glucosa a largo plazo.
Perfil lipídico
A estos valores, el cardiólogo añade la apolipoproteína B, «un indicador de las partículas aterogénicas que pueden adherirse a las paredes de los vasos. Cuanto mayor es su concentración, mayor es el riesgo cardiovascular».
También se recomienda medir, al menos una vez en la vida, la lipoproteína(a), un marcador de origen genético de riesgo cardiovascular. Niveles por encima de 40 se asocian a un aumento significativo de sufrir un infarto o ictus.
Inflamación y otros marcadores clave
La hemoglobina glicosilada (HbA1c) es uno de los marcadores fundamentales para el control de la glucosa en sangre. Este indicador permite evaluar los niveles medios de glucosa en los últimos dos o tres meses, por lo que resulta clave en la detección de resistencia a la insulina y en el diagnóstico y seguimiento de la diabetes.
La proteína C reactiva ultrasensible (PCR-us) se ha convertido en uno de los indicadores más relevantes de inflamación sistémica y vascular, estrechamente relacionada con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
En paralelo, el perfil férrico, especialmente la ferritina, permite evaluar las reservas de hierro del organismo, un factor que también puede influir en la salud general.
Otros parámetros que completan la evaluación incluyen la vitamina B12 y ácido fólico, especialmente relevantes si existe elevación de homocisteína.
Función tiroidea, cuyo desequilibrio puede afectar al sistema cardiovascular
Vitamina D, niveles bajos de la cual se han relacionado con un mayor riesgo de problemas cardíacos.
La combinación de todos estos marcadores permite obtener una visión más precisa y personalizada del riesgo cardiovascular. Los expertos coinciden en que no se trata de analizar un único valor, sino de interpretar el conjunto para anticipar problemas y actuar de forma preventiva.