Vinicius antes y después de la mentoplastia con el Dr. Alessandro Alarcão
Mentoplastia: en qué consiste la intervención estética de Vinícius Jr.
El jugador del Real Madrid fue operado en Brasil por el Dr. Alessandro Alarcão
El mentón es, junto con la nariz y la frente, una de las tres estructuras que más influyen en la armonía del rostro. Desde el punto de vista estético, actúa como un punto de referencia que marca la transición entre la cara y el cuello y puede modificar de forma notable la percepción del perfil facial.
Para corregir desequilibrios en esta zona existe la mentoplastia, una intervención quirúrgica destinada a modificar la forma, tamaño o posición del mentón. Se trata de un procedimiento relativamente rápido que busca mejorar la proporción del rostro y conseguir una mayor armonía facial.
Uno de los ejemplos más recientes conocidos es el del futbolista brasileño del Real Madrid Vinícius Jr., quien se habría sometido a esta intervención con el cirujano Alessandro Alarcão. El especialista explicó en medios brasileños que el objetivo no era cambiar la identidad facial del jugador: «El objetivo no era alterar sus facciones ni crear un cambio artificial, sino estructurar, esculpir y definir la línea mandibular en perfecta armonía con su perfilamiento facial», detalló el doctor.
El antes y después del rostro de Vinicius Jr. tras pasar por el quirófano
Cómo se realiza
La técnica puede realizarse mediante una pequeña incisión en el interior de la boca, a través de la cual el cirujano accede al hueso del mentón para realizar los movimientos necesarios y equilibrar las proporciones del rostro. Este procedimiento recibe también el nombre de genioplastia ósea.
Dependiendo de las necesidades de cada paciente, la mentoplastia puede implicar distintos movimientos:
Avance del mentón: desplazar la barbilla hacia delante para mejorar un perfil retraído. Retroceso del mentón: moverla hacia atrás cuando existe una proyección excesiva. Corrección lateral: modificar la posición hacia uno u otro lado para tratar asimetrías. Cambios verticales: alargar o acortar el mentón para equilibrar las proporciones faciales.
¿Por qué se realiza una mentoplastia?
Las razones para someterse a esta cirugía pueden ser tanto estéticas como reconstructivas. Entre las principales indicaciones los médicos afirman que se encuentran:
- Complementar una cirugía ortognática para mejorar el equilibrio facial después de recolocar los huesos maxilares y mandibulares.
- Corregir alteraciones del desarrollo óseo de la mandíbula, como asimetrías faciales o casos de agenesia mandibular, una condición en la que una persona nace sin una parte de la mandíbula.
- Armonizar las proporciones del rostro cuando el mentón es demasiado grande o demasiado pequeño respecto al resto de las facciones.
- Reconstruir la zona craneofacial después de traumatismos o cirugías oncológicas.
Estudio previo
Antes de realizar una mentoplastia, el cirujano lleva a cabo un análisis detallado del rostro del paciente. Para ello, se toman fotografías desde diferentes ángulos y se realiza una tomografía craneofacial que permite estudiar la estructura ósea.
En aquellos pacientes que presentan alteraciones importantes en la mordida o problemas esqueléticos de la mandíbula, una mentoplastia por sí sola no resulta suficiente. En estos casos puede ser necesaria una cirugía ortognática, habitualmente orientada al avance mandibular.
Recuperación tras la cirugía
Los especialistas explican que la recuperación depende de la técnica utilizada. En los casos de aumento de mentón, tras la intervención suele colocarse un vendaje compresivo durante los primeros tres o cuatro días. Los puntos internos suelen reabsorberse por sí solos y el paciente debe seguir un tratamiento antibiótico, además de realizar enjuagues bucales para reducir el riesgo de infección cuando la vía de acceso ha sido oral.
Si se coloca una prótesis mediante una incisión interna, la cicatriz queda oculta dentro de la boca. Cuando el acceso se realiza por debajo del mentón, queda una pequeña marca localizada en esa zona.
Posibles riesgos
Como ocurre con cualquier intervención quirúrgica, existen posibles riesgos, entre ellos el desplazamiento o la mala posición de la prótesis y la aparición de infecciones, especialmente cuando la intervención se realiza por vía oral. Durante los primeros días pueden aparecer molestias, inflamación, hematomas o un dolor localizado que suele controlarse con analgésicos y antiinflamatorios habituales.
En los casos en los que se realiza una incisión intraoral, un ligero sangrado durante las primeras 48 horas puede considerarse normal. Si la cirugía se lleva a cabo mediante un abordaje submentoniano, se recomienda mantener el vendaje durante aproximadamente una semana y evitar movimientos excesivos de la mandíbula.
La inflamación y los hematomas suelen reducirse de manera significativa durante las primeras semanas. Sin embargo, el resultado definitivo de la intervención no suele apreciarse hasta pasados al menos seis meses, cuando los tejidos han completado su proceso de adaptación.