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Cómo recuperar el equilibrio de la piel después del verano: cuidados paso a paso

El exceso de sol, salitre, el cloro de las piscinas y una alimentación desordenada, el cutis se resiente

Después del verano, la piel suele pasar factura. La exposición prolongada al sol, el contacto con el salitre y el cloro de las piscinas y unos hábitos de alimentación menos ordenados de lo habitual pueden dejar el cutis deshidratado, tirante y con un aspecto más apagado. También es frecuente notar descamación, una textura más irregular o mayor aspereza.

Expertos de Germaine Goya proponen un plan de recuperación para ayudar a la piel a recuperar su equilibrio, luminosidad y buen aspecto. Los síntomas que pueden indicar que la piel necesita recuperarse son:

1. Tirantez y sequedad

La piel puede sentirse tirante, acartonada o incómoda, especialmente después de la ducha o al final del día. Incluso utilizando habitualmente una crema hidratante, puede aparecer la sensación de que la piel sigue necesitando más hidratación y confort.

2. Más descamación

Otro de los signos habituales es una mayor descamación, especialmente en áreas como las cejas, las aletas de la nariz o el contorno de la boca. En algunos casos pueden aparecer pequeñas placas secas que producen picor o irritación y que empeoran al tocarlas o rascarlas.

3. Mayor sensibilidad

Cuando la barrera cutánea está más debilitada, productos que hasta entonces se utilizaban sin problemas pueden provocar escozor, enrojecimiento o sensación de quemazón. Esto puede ocurrir incluso con cosméticos habituales y, especialmente, con determinados limpiadores, exfoliantes o el agua demasiado caliente.

Cómo recuperar el equilibrio

1. Exfoliar, el primer paso

Una correcta limpieza y exfoliación puede ayudar a eliminar células muertas, impurezas y rugosidades, dejando la superficie de la piel más uniforme y preparada para los cuidados posteriores. Eso sí, cuando la piel está especialmente sensible o irritada, conviene evitar exfoliaciones agresivas y adaptar el tratamiento a sus necesidades.

Protector solar todo el año

La protección frente a la radiación ultravioleta no debería limitarse a los meses de verano. Utilizar protector solar a diario ayuda a proteger la piel y resulta especialmente importante cuando se emplean productos con retinol, ya que pueden aumentar la sensibilidad de la piel al sol.

Hidratación mañana y noche

Recuperar la hidratación es fundamental para mejorar el aspecto y el confort de la piel. Una rutina hidratante adecuada puede ayudar a que el cutis recupere su luminosidad y suavidad. En el caso de que aparezcan manchas después del verano, lo recomendable es consultar con un especialista para determinar cuál es el tratamiento más adecuado.

Cuidar también los hábitos

La recuperación de la piel no depende únicamente de los cosméticos. Evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol, reducir los alimentos ultraprocesados y aquellos con un alto contenido en azúcares y apostar por una alimentación variada puede contribuir al bienestar general de la piel.

Frutas y verduras ricas en carotenoides y vitamina C pueden formar parte de una dieta equilibrada, al igual que mantener una adecuada ingesta de agua.

Tratamientos profesionales

Cuando la piel necesita un cuidado más intensivo, los tratamientos profesionales pueden complementar la rutina diaria. El objetivo es favorecer la renovación cutánea y conseguir un rostro con una apariencia más luminosa, uniforme, fresca y saludable.

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