Hombre con alzhéimer
La señal del alzhéimer que aparece antes de los olvidos y muchos pasan por alto
La estabilidad de la brújula interna del cerebro puede ayudar a explicar cómo perduran los recuerdos
La enfermedad de Alzheimer, principal causa de demencia en el mundo. Esta patología compleja y multifactorial suele aparecer después de los 65 años, sin embargo, entre 15 a 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos, ya se puede actuar para detener la enfermedad o disminuir sus efectos. Uno de los síntomas más característicos es la pérdida de memoria.
Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad McGill aporta nuevas claves sobre cómo el cerebro logra conservar los recuerdos a lo largo del tiempo, a pesar de que su actividad cambia constantemente.
La investigación, realizada en modelos preclínicos y publicada en Nature, muestra que el sistema interno de orientación del cerebro se mantiene sorprendentemente estable con el paso del tiempo. Este hallazgo sugiere que dicha estabilidad podría actuar como un punto de apoyo fundamental para la memoria.
Brújula interna
«Existe un interrogante persistente: si las estructuras cerebrales relacionadas con la memoria están en continuo cambio, ¿cómo es posible que nuestros recuerdos permanezcan tan estables? Nuestros resultados ayudan a resolver esta cuestión», explicó Adrien Peyrache, autor principal del estudio, profesor asociado del Departamento de Neurología y Neurocirugía de McGill y director del Laboratorio Peyrache en el Instituto Neurológico de Montreal.
Este «sistema de brújula interna», conocido como sistema de orientación de la cabeza, consiste en una red de neuronas que registra la dirección hacia la que miramos al desplazarnos. Además, actúa como un puente entre el hipocampo —clave en la memoria— y otras regiones del cerebro.
Para llevar a cabo el estudio, los científicos emplearon microscopios en miniatura colocados en la cabeza de ratones, lo que les permitió seguir la actividad de las mismas neuronas durante varios meses. Observaron que, mientras el hipocampo experimentaba cambios en su organización, el sistema encargado de la orientación espacial se mantenía estructuralmente estable.
Asimismo, comprobaron que, al enfrentarse a un entorno nuevo, este sistema establece rápidamente un marco de referencia direccional —determinando lo que sería equivalente a norte o sur— y conserva esa referencia incluso semanas después, al volver al mismo lugar.
«Estos resultados ponen de manifiesto un contraste notable», señaló Peyrache. «Mientras que el hipocampo puede reorganizar su actividad con el tiempo, el sistema de orientación de la cabeza ofrece una base extremadamente estable para interpretar la información espacial».
Desorientación espacial
Según los investigadores, estos descubrimientos también podrían ser relevantes para el estudio de la enfermedad de Alzheimer, ya que la desorientación espacial suele ser uno de los primeros síntomas, incluso antes de que se manifieste una pérdida significativa de memoria.
«Entender cómo el cerebro mantiene normalmente esta estabilidad espacial puede ayudarnos a comprender por qué se deteriora en ciertas enfermedades, lo que abre la puerta a mejores métodos de detección temprana y al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas», concluyó Peyrache.