Infarto y sal

Infarto y salGetty Images

No es un mito: la comida salada puede provocarte un infarto

Una de las primeras medidas que suele recomendar un cardiólogo es reducir el consumo de sal en las comidas porque existen evidencias científicas que vinculan un alto consumo de sodio con la hipertensión arterial, un importante factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares. Los médicos explican que la sal contribuye a la retención de agua que aumenta el trabajo del corazón y causa la hinchazón de piernas y abdomen e incrementa la fatiga. Los alimentos ya contienen sal en su composición natural, por lo que no se debe añadir a los alimentos de la dieta.

Sin embargo, los estudios epidemiológicos que investigan esta relación han arrojado a lo largo de los años resultados contradictorios.

Ahora, un nuevo informe de Vanderbilt Health concluye que incluso en aquellas personas sin antecedentes de problemas de corazón, un consumo elevado de sal en las comidas es un factor de riesgo significativo e independiente para la aparición de insuficiencia cardíaca.

El trabajo, publicado en la revista Journal of the American College of Cardiology: Advances, estudio un grupo de personas predominantemente negras y de bajos ingresos del sureste de Estados Unidos con un consumo promedio de aproximadamente 4.200 miligramos de sodio en la dieta al día, cuando el máximo recomendado es de 2.300 miligramos, lo que se asoció con un aumento del 15 % en el riesgo de nuevos casos de insuficiencia cardíaca. Según predijeron los investigadores, incluso una modesta reducción en el consumo de sal, a 4.000 miligramos diarios o menos, podría disminuir los casos de insuficiencia cardíaca en un 6,6 % en 10 años.

consejos prácticos:

  • Quitar el salero de la mesa
  • No añadir sal al cocinar
  • Sustituir las conservas por alimentos frescos.
  • Leer el contenido de sal de los alimentos en el etiquetado y elegir los que sean bajos en sal
  • Cambiar la sal por otros sustitutos como el perejil o el ajo.

Fuentes de sodio

Existen diversas maneras de obtener sodio de forma natural a través de los alimentos. Por ejemplo, se encuentra en productos lácteos como la leche, el yogur y el queso; en cereales como la avena y el arroz; y en verduras como la remolacha, el apio y las espinacas.

Por otro lado, si se busca dar sabor a las comidas sin recurrir a la sal, se pueden utilizar condimentos como el ajo, la cebolla, el perejil, la pimienta, la paprika o la cúrcuma, entre otros. La clave está en probar y descubrir cuáles se adaptan mejor a los gustos personales.

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