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El 90 % de los ictus podrían prevenirse: esto es lo que recomiendan los neurólogos

El cerebro es el encargado de funciones esenciales como el pensamiento, la memoria, las emociones, el movimiento o el control de las funciones vitales y necesita atención constante desde edades tempranas. En este contexto la prevención debe formar parte de la rutina diaria.

La directora de la Clínica Casaverde Murcia, María Morejón, explica que «es prioritario mantener una buena salud cardiovascular, teniendo a raya la tensión arterial, el azúcar y el colesterol. Asimismo, es fundamental evitar el sedentarismo e incluir rutinas diarias de ejercicio físico», señala Morejón.

La evidencia científica respalda esta recomendación. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo de ictus y casi triplica la probabilidad de sufrir uno. Además, tanto la diabetes como el colesterol elevado también aumentan el riesgo de demencia. En la misma línea, la Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que hasta el 90 % de los ictus podrían prevenirse mediante el control de estos factores de riesgo y la adopción de hábitos de vida saludables.

Abandonar hábitos tóxicos

La especialista también pone el foco en otros aspectos que influyen directamente en la salud cerebral. «Eliminar factores de riesgo cotidianos y fomentar el entrenamiento mental». En este sentido, recomienda abandonar hábitos tóxicos como el tabaquismo y el consumo de alcohol, además de seguir una alimentación equilibrada. La dieta mediterránea, por ejemplo, cuenta con un sólido respaldo científico por su asociación con un mejor rendimiento cognitivo durante el envejecimiento.

Dormir las horas necesarias y evitar el estrés prolongado son otros pilares fundamentales. A ello se suma la importancia de mantener el cerebro activo mediante actividades que estimulen las capacidades cognitivas. «Resulta sumamente beneficioso incorporar rutinas de estimulación cognitiva de forma regular para mantener el cerebro activo y en forma», concluye Morejón.

La recomendación cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que más del 35 % de la población española apenas dedica tiempo a leer, jugar o realizar otras actividades que ejerciten el cerebro, mientras que seis de cada diez personas aseguran no haber aprendido nada nuevo durante el último año.

Precisamente, el impacto del estrés crónico es otro de los aspectos sobre los que alerta la Fundación Casaverde. La neuropsicóloga del Hospital Casaverde Extremadura, Laura Martín-Romo, explica que la exposición continuada al estrés puede provocar cambios en la estructura cerebral, afectando especialmente al hipocampo, una región clave para la memoria.

Gestionar el estrés no es solo un consejo de bienestar, sino un auténtico acto de neuroprotecciónLaura Martín-Romo, neuropsicóloga

La especialista recuerda que el estrés crónico altera la respuesta inmunológica del organismo y favorece un estado inflamatorio que también repercute en el sistema nervioso.

Respaldo científico

La fundación destaca, asimismo, dos conceptos respaldados por la investigación científica. Por un lado, la plasticidad neuronal, que permite al cerebro reorganizar sus conexiones a través del aprendizaje, la actividad intelectual o el ejercicio físico. Por otro, la neurogénesis, un proceso mediante el cual el cerebro continúa generando nuevas neuronas incluso en la edad adulta, especialmente cuando se mantiene una vida activa desde el punto de vista físico, intelectual y social.

Aunque factores como la edad o la genética no pueden modificarse, los expertos recuerdan que una parte importante del riesgo de sufrir deterioro cognitivo sí depende del estilo de vida.

Qué hacer

  • Controlar la presión arterial
  • Practicar ejercicio de forma habitual
  • Descansar adecuadamente
  • Seguir una dieta saludable
  • Mantener una actividad intelectual constante

Todas estas son medidas respaldadas por la evidencia científica que ayudan a proteger el cerebro y a preservar la autonomía y la calidad de vida con el paso de los años.