Esofagitis eosinofílica
Enfermedades
La esofagitis podría estar relacionada con antibióticos, contaminación y microbiota
La incidencia de la esofagitis eosinofílica (EEo) sigue creciendo y, según los especialistas, este aumento ya no puede atribuirse únicamente a una mejora en el diagnóstico o a una mayor concienciación médica. Cada vez existen más evidencias de que se está produciendo un incremento real de la enfermedad, en paralelo al auge global de las patologías alérgicas y otros trastornos inflamatorios relacionados con el sistema inmunitario.
La doctora de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) Mª Robledo Ávila Castellano explica: «La mayor concienciación entre los especialistas, junto con la estandarización de los procesos diagnósticos, ha permitido mejorar significativamente el reconocimiento y la capacidad diagnóstica de la EEo». Sin embargo, añade, «la evidencia epidemiológica actual indica que este aumento no puede explicarse únicamente por una mejor capacidad diagnóstica, sino también por un incremento real de la incidencia, en paralelo al crecimiento global de las enfermedades alérgicas y otros trastornos inflamatorios mediados por el sistema inmunitario».
Más allá de la predisposición
Los expertos señalan que, más allá de la predisposición genética, existen factores ambientales y potencialmente modificables que podrían desempeñar un papel clave en el desarrollo de la enfermedad. Entre ellos destacan el uso precoz de antibióticos, las alteraciones de la microbiota intestinal, la contaminación ambiental, los cambios dietéticos asociados al estilo de vida occidental o la exposición a aeroalérgenos.
Aunque todavía no existen medidas preventivas específicas demostradas, la especialista considera que «sí parece razonable promover hábitos que favorezcan un adecuado desarrollo inmunológico y el mantenimiento de una microbiota saludable».
Vinculada a la alergia
La esofagitis eosinofílica mantiene una fuerte relación con otras patologías alérgicas, como el asma alérgica, la rinitis alérgica, la dermatitis atópica o las alergias alimentarias. De hecho, la mayoría de los pacientes con esofagitis eosinofílica presentan al menos una enfermedad alérgica asociada.
«Todas ellas comparten mecanismos inmunológicos similares y una base inflamatoria común, lo que ayuda a explicar por qué muchos pacientes desarrollan distintas manifestaciones alérgicas a lo largo de su vida, donde la esofagitis eosinofílica puede surgir como una manifestación tardía», explica la doctora Rosario González Mendiola, coordinadora del Grupo de Interés de Esofagitis Eosinofílica de la SEAIC.
En este sentido, los especialistas subrayan que la esofagitis eosinofílica no debe considerarse únicamente una enfermedad localizada en el esófago, sino parte de un contexto alérgico más amplio que requiere un abordaje integral y multidisciplinar.
Mayor prevalencia en hombres
La enfermedad presenta además un claro predominio masculino: la esofagitis eosinofílica es aproximadamente tres veces más frecuente en hombres que en mujeres, tanto en la infancia como en la edad adulta.
«La investigación actual apunta a una interacción compleja entre factores hormonales, genéticos, inmunológicos y epiteliales. Algunos estudios sugieren que determinadas variantes genéticas podrían expresarse de forma diferencial según el sexo o interactuar con factores hormonales», señala la doctora González Mendiola.
Los investigadores también analizan posibles diferencias inmunológicas y en la sensibilización alérgica entre hombres y mujeres, así como alteraciones en la función de la barrera epitelial esofágica que podrían explicar esta mayor incidencia masculina.
«De hecho, la hipótesis más vanguardista («hipótesis de la barrera») apunta a una lesión de las barreras cutaneomucosas generada por factores ambientales diversos, junto con una predisposición individual, como el posible origen de muchas de las enfermedades alérgicas, y explicarían el aumento de las tasas de incidencia y prevalencia en las sociedades más industrializadas», añade la especialista.