El virus varicela-zóster puede causar enfermedades graves más allá de la varicela y el herpes zóster
Virus varicela-zóster: las graves enfermedades que puede causar además de la varicela y el herpes
El virus varicela-zóster permanece latente de por vida en las células nerviosas
Más del 90 % de la población mundial porta de forma latente el virus varicela-zóster (VZV), responsable de la varicela y el herpes zóster. Sin embargo, una nueva investigación publicada en Nature Reviews Disease Primers advierte de que este virus puede provocar un amplio abanico de enfermedades neurológicas y sistémicas, incluso sin la característica erupción del herpes zóster.
El estudio al que ha tenido acceso El Debate y realizado por investigadores de la Universidad de Colorado Anschutz, explica que el virus permanece latente de por vida en las células nerviosas después de la varicela. Con el envejecimiento o cuando el sistema inmunitario se debilita, puede reactivarse y causar herpes zóster. Al menos una de cada tres personas portadoras experimentará una reactivación a lo largo de su vida.
Cerebro y otros órganos
La manifestación más conocida de la reactivación es el herpes zóster, pero el VZV también puede afectar a los nervios, los vasos sanguíneos y distintos órganos. Entre sus complicaciones se encuentran:
- Neuralgia postherpética
- Síndrome de Ramsay Hunt,
- Accidente cerebrovascular
- Pérdida de visión
- Parálisis
- Dolor abdominal
Estas complicaciones también pueden aparecer en niños con varicela. Según los investigadores, hasta un tercio de los accidentes cerebrovasculares isquémicos arteriales en niños se deben al VZV.
Además, incluso quienes desarrollan un herpes zóster clásico presentan un mayor riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, eventos cardiovasculares y demencia.
El virus de la varicela-zóster forma una erupción roja con ampollas llenas de líquido en la espalda
El peligro de enfermar sin erupción
Uno de los principales problemas es que la reactivación del VZV no siempre provoca sarpullido. En ocasiones, el virus se desplaza hacia el interior del organismo y afecta a vasos sanguíneos u órganos sin llegar a la piel, lo que dificulta su reconocimiento y diagnóstico.
«El VZV es un virus extraordinariamente sigiloso porque puede causar enfermedades en diversas partes del cuerpo sin que necesariamente aparezca una erupción cutánea», afirmó la Dra. Maria Nagel, profesora de neurología y oftalmología en la Facultad de Medicina CU Anschutz y autora principal del estudio. «En mi práctica, una de las manifestaciones menos reconocidas de la enfermedad por VZV sin erupción es el zóster sine herpete –«herpes zóster interno»–, en el que el paciente presenta un dolor urente intenso en un solo lado del cuerpo con estudios de imagen normales. Hasta que se diagnostica la infección por VZV, la causa subyacente del dolor del paciente permanece sin tratamiento».
Por ello, los investigadores recomiendan considerar el VZV ante determinados cuadros neurológicos o sistémicos difíciles de explicar, incluso cuando no exista una erupción.
«Los médicos deben reconocer que la enfermedad neurológica y sistémica causada por el virus de la varicela-zóster (VVZ) puede presentarse sin erupción cutánea o meses después de que esta aparezca», afirmó Nagel. «Cuando alguien presenta una afección neurológica o sistémica desconcertante que afecta un lado del cuerpo, se debe considerar el VVZ como una posible causa, incluso cuando no haya evidencia clara de herpes zóster».
El diagnóstico puede requerir análisis especializados de sangre o líquido cefalorraquídeo. El tratamiento se basa en medicamentos antivirales y, en los casos graves o diseminados, puede ser necesario administrarlos por vía intravenosa.
La vacunación puede reducir el riesgo
Las vacunas contra la varicela y contra el herpes zóster pueden reducir el riesgo de infección y reactivación del VZV, aunque deben tenerse en cuenta posibles contraindicaciones.
«Existe una grave escasez de médicos e investigadores especializados en las manifestaciones neurológicas y sistémicas del VZV», afirmó Nagel. «Para reconocer estas infecciones es necesario tener en cuenta que el VZV puede comportarse de forma muy diferente al cuadro clínico clásico del herpes zóster».
Los investigadores señalan que todavía quedan por resolver cuestiones sobre la relación del VZV con las enfermedades vasculares y neurodegenerativas, el diagnóstico de las infecciones sin erupción y el desarrollo de tratamientos más eficaces para las formas graves o atípicas.