DemenciaGetty/ Stefan Kunert

El trastorno de la voz que podría ser una señal temprana de demencia

Los cambios en la voz podrían ofrecer una pista sobre la salud del cerebro. Al menos eso se deduce de un estudio a gran escala que ha encontrado que las personas diagnosticadas con un trastorno de la voz, pero que no presentan pérdida auditiva, tienen un 58 % más de riesgo de desarrollar deterioro cognitivo o demencia que aquellas que no padecen problemas de voz.

Los resultados, publicados recientemente en la revista Journal of Voice, y a los que ha tenido acceso El Debate, apuntan a que determinados cambios en la calidad de la voz –como alteraciones en el tono, la claridad o el volumen, una reducción del rango vocal u otros trastornos– podrían constituir una señal temprana de deterioro cognitivo.

Los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Drexel plantean varias hipótesis para explicar por qué los trastornos de la voz podrían estar relacionados con el deterioro cognitivo.

Aislamiento social

Una de ellas tiene que ver con el impacto que los problemas para hablar pueden tener en la vida social de una persona. «Si padeces un trastorno de la voz que afecta su timbre o si te causa dolor al intentar hablar o cantar, es natural que participes con menos frecuencia en actividades sociales u otras actividades estimulantes para el cerebro», afirmael autor principal, el Dr. Robert Sataloff, profesor y director del Departamento de Medicina de Drexel. «Ya observamos esto en pacientes con enfermedad de Parkinson, en quienes los trastornos de la voz suelen preceder a otros signos físicos de la enfermedad».

El aislamiento social y la reducción de actividades que estimulan el cerebro son factores que pueden influir en la salud cognitiva. Por ello, para los autores, detectar y evaluar los cambios persistentes en la voz podría ofrecer una oportunidad para identificar antes a algunas personas en riesgo. «Nuestro trabajo demuestra que los trastornos de la voz pueden ser un signo más temprano y claro de deterioro cognitivo que la pérdida auditiva por sí sola», afirmó Sataloff. «Encontramos la relación más fuerte con la demencia entre los pacientes que presentaban un trastorno de la voz y pérdida auditiva; pero, lo que es más importante, observamos que aquellos con un trastorno de la voz y sin pérdida auditiva tenían un mayor riesgo que los pacientes que solo presentaban pérdida auditiva. Para muchos de estos pacientes, podría ser beneficioso consultar con un otorrinolaringólogo, quien puede realizar una evaluación cognitiva para ayudarles a desarrollar un plan de atención adecuado».

El estudio también mostró que las personas que presentaban simultáneamente trastornos de la voz y problemas de audición eran de mayor edad y tenían una mayor frecuencia de enfermedades como hipertensión, patologías cardíacas y diabetes tipo 2.

El hallazgo realizado por científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Drexel cobra especial relevancia por la frecuencia con la que aparecen los problemas de voz. Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH), alrededor de 17,9 millones de adultos estadounidenses declararon haber tenido algún problema de voz en los 12 meses anteriores, y 9,4 millones señalaron que el trastorno había durado al menos una semana. Sin embargo, aproximadamente cuatro de cada diez personas que experimentan un problema de voz no consultan con un profesional sanitario.

Para los investigadores, este grupo podría pasar inadvertido si los trastornos de la voz no se consideran también como una posible señal relacionada con la salud cognitiva.

Así se hizo el estudio

El equipo de investigación analizó los datos de 833.417 pacientes, a los que realizó un seguimiento durante sus consultas de atención primaria. El análisis comenzó al menos un año después de que los participantes hubieran sido diagnosticados con un trastorno de la voz o de la audición.

Los investigadores compararon a quienes tenían un diagnóstico de trastorno de la voz con un grupo de control formado por personas sin problemas de voz ni de audición y analizaron quiénes desarrollaron posteriormente deterioro cognitivo o demencia.

Los resultados mostraron una asociación más estrecha entre los trastornos de la voz y el deterioro cognitivo que entre la pérdida auditiva y este tipo de problemas cuando no existían alteraciones de la voz.

Esto no significa que la pérdida auditiva deje de ser un factor de riesgo relevante. De hecho, los resultados respaldan investigaciones anteriores que han relacionado ambos problemas. En el estudio, las personas con pérdida auditiva presentaron un 27 % más de riesgo de deterioro cognitivo que los controles emparejados.

La pérdida auditiva está considerada uno de los principales factores de riesgo modificables de la demencia. Otros trabajos, como una investigación publicada en The Lancet, han señalado que el asesoramiento y el uso de audífonos pueden reducir el deterioro cognitivo a lo largo de tres años en adultos mayores con un riesgo elevado.