La soledad y el aislamiento social son tan graves como otros riesgos para la saludGetty Images

Sentirse solo o aislado puede costar hasta seis años de vida saludable

La soledad y el aislamiento social son tan graves como otros riesgos para la salud

Las cifras muestran la dimensión de un problema que afecta a una parte importante de la población. Aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses se sienten solos, según un informe de 2023, y casi la misma proporción experimenta aislamiento social. Aunque ambos factores están relacionados con distintos riesgos para la salud, todavía no reciben la misma atención que otros problemas considerados prioritarios de salud pública.

Ahora, un estudio ha puesto cifras a su impacto sobre la esperanza de vida libre de enfermedades. Investigadores de la Escuela de Medicina Pública y Tropical Celia Scott Weatherhead de la Universidad de Tulane han llevado a cabo un estudio observacional publicado en Nature Communications que estima que la soledad y el aislamiento social pueden asociarse con una pérdida de casi seis años de vida libres de trastornos mentales como la depresión y la ansiedad. El efecto sobre la salud física fue menor, aunque también significativo.

«En general, el estudio reveló que el aislamiento social y la soledad pueden tener un impacto significativo en la esperanza de vida libre de enfermedades», afirmó el autor principal, Lu Qi, titular de la Cátedra Distinguida HCA Regents y profesor de la Escuela de Medicina Pública y Tropical Celia Scott Weatherhead de Tulane. «Esto incluye tanto las enfermedades físicas como las mentales».

Soledad y aislamiento social

Aunque en el lenguaje cotidiano ambos conceptos pueden parecer sinónimos, los investigadores distinguen entre ellos.

El aislamiento social es una medida objetiva del grado de conexión social de una persona, mientras que la soledad refleja una percepción subjetiva: la insatisfacción con la calidad de las relaciones, independientemente del nivel de sociabilidad.

«Los resultados no me sorprendieron», dijo Qi. «Estudios anteriores habían demostrado que el aislamiento social y la soledad están relacionados con la mortalidad, especialmente con la mortalidad prematura, y este estudio aporta evidencia adicional».

Casi seis años menos de vida

Para analizar esta relación, los investigadores recopilaron y estudiaron los datos de 277.489 adultos de entre 40 y 69 años que comenzaron el estudio sin padecer siete enfermedades crónicas importantes: diabetes, cardiopatías, enfermedades pulmonares, demencia, cáncer, depresión y ansiedad.

A partir de estos datos, analizaron cómo la soledad y el aislamiento social se relacionaban con la esperanza de vida libre de enfermedades, tomando como referencia los 50 años.

En comparación con las personas que no experimentaban ni soledad ni aislamiento social, las mujeres que sufrían ambas situaciones tenían 2,4 años menos de vida libres de enfermedades físicas, mientras que en los hombres la diferencia era de 1,7 años.

El impacto era todavía mayor cuando se analizaba la salud mental. Las mujeres tenían aproximadamente 3,7 años menos de vida libres de trastornos mentales y los hombres, alrededor de 5,8 años menos.

«Esto se debe a las diferencias de género entre hombres y mujeres», dijo Qi. «Nuestra investigación reveló que los hombres son más propensos a verse afectados por la soledad. También sabemos que las mujeres tienden a vivir más que los hombres. Existen ventajas de género en ciertas enfermedades».

Estilo de vida saludable

El estudio también encontró diferencias entre los efectos asociados al aislamiento social y a la soledad cuando se tenían en cuenta los hábitos de vida.

Un estilo de vida más saludable, que incluía una dieta equilibrada, ejercicio, un sueño adecuado y no fumar, redujo significativamente la pérdida de años de vida libres de enfermedad asociada al aislamiento social.

Sin embargo, estos hábitos no redujeron de forma significativa los riesgos adicionales para la salud relacionados con la soledad. Los resultados sugieren que el aislamiento social y la soledad podrían requerir intervenciones diferentes.

Los investigadores señalan que serán necesarios nuevos estudios para comprender mejor esta relación. Entre sus próximos objetivos se encuentra analizar diferentes grupos de población y estudiar la causalidad mediante ensayos clínicos.