Hemorragia nasal

Hemorragia nasalGetty/Antonio Diaz

Sangrado nasal: las causas que pueden estar detrás de una hemorragia en la nariz

El sangrado nasal, conocido médicamente como epistaxis, se produce cuando se rompe alguno de los vasos sanguíneos que irrigan las fosas nasales. Aunque en muchas ocasiones puede deberse a causas leves y locales, también puede estar relacionado con determinadas enfermedades o con el uso de algunos medicamentos.

Entre las causas locales más habituales se encuentran los microtraumatismos, como hurgarse la nariz, así como las contusiones o fracturas nasales. La presencia de cuerpos extraños en las fosas nasales también puede provocar una hemorragia.

El entorno también puede favorecer la aparición de estos episodios. La sequedad ambiental, relacionada con factores como la calefacción o el aire acondicionado, así como la exposición a determinadas condiciones de altitud, pueden contribuir al sangrado nasal. Del mismo modo, la rinitis alérgica o viral puede irritar la mucosa nasal y favorecer la aparición de epistaxis.

En algunos casos, el sangrado puede estar relacionado con alteraciones estructurales de la nariz, como tumores benignos o pólipos, aunque se trata de causas menos frecuentes.

La Dra. Zoraida Rubio Deleporte, pediatra de Mapfre Salud, explica que la nariz es un órgano muy vascularizado: «En concreto, el tabique nasal está recubierto por una mucosa que contiene muchos vasos sanguíneos, cuya función es la de calentar y dar humedad al aire que se respira. Cualquier situación que afecte a esta mucosa nasal puede provocar un sangrado».

Enfermedades y medicamentos

La epistaxis no siempre tiene un origen localizado en la nariz. Algunas enfermedades que afectan al conjunto del organismo también pueden favorecer su aparición. Entre ellas se encuentran determinadas infecciones, como la gripe, el aumento de la presión arterial y algunas enfermedades cardiacas o pulmonares.

Asimismo, las enfermedades de la sangre y de los vasos sanguíneos pueden aumentar la predisposición a sufrir hemorragias nasales.

El consumo de determinados medicamentos también es un factor relevante. Los fármacos antiagregantes y anticoagulantes, al dificultar la formación de coágulos o reducir la capacidad de coagulación de la sangre, pueden favorecer que un sangrado nasal aparezca o que resulte más difícil de controlar. Entre ellos se encuentran el ácido acetilsalicílico, comercializado como Aspirina o Adiro, y el acenocumarol, conocido comercialmente como Sintrom, entre otros.

Por este motivo, cuando los episodios de sangrado nasal son frecuentes, intensos o difíciles de controlar, es recomendable valorar sus posibles causas y consultar con un profesional sanitario.

Qué hacer

  • Sentarse, ligeramente inclinado hacia delante.
  • Comprime con el dedo pulgar e índice sobre las alas de las fosas nasales: 5-10 minutos, hasta que ceda el sangrado.
  • Cuando pare el sangrado: no sonarse ni hacer esfuerzos. No agachar la cabeza.

Por su parte, otorrinos de la Clínica Universidad de Navarra añaden que es necesario que el paciente respire por la boca y evite tragar la sangre. Si se lleva la cabeza hacia atrás, se dificulta la expulsión de la sangre, se impide respirar por la boca y se puede tragar la sangre.

Si no cesa el sangrado, coloque una gasa empapada en agua oxigenada u otra sustancia vasoconstrictora en la fosa nasal que sangra, introduciéndola poco a poco.

Aplique frío local sobre el lado que sangra, en el cuello o la nuca y si la hemorragia dura más de 30 minutos, acuda al centro médico más cercano para que le asista un especialista, controle la hemorragia y evalúe, ya que esta patología puede ser indicio de otros trastornos.

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