Los expertos recomiendan realizar revisiones periódicas de la salud visual y ocular
Los signos de alarma en la vista que requieren atención inmediata
Algunas enfermedades que afectan a la retina pueden avanzar durante sus primeras fases sin provocar dolor, síntomas evidentes ni una pérdida de visión que la persona sea capaz de percibir. Expertos del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO) destacan la importancia de realizar revisiones periódicas de la salud visual y ocular y de no esperar a notar cambios en la visión para solicitar una evaluación. Estas revisiones adquieren especial relevancia en las personas con factores de riesgo, como quienes tienen diabetes.
La retina es un tejido nervioso sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo. Sus células transforman la luz en señales eléctricas que el cerebro interpreta como imágenes, por lo que constituye una parte esencial tanto del sistema visual como del sistema nervioso central.
Entre las enfermedades que pueden afectar a la retina se encuentran las distrofias hereditarias de retina, la retinopatía diabética y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), incluida la atrofia geográfica, una de sus formas avanzadas.
Estas patologías pueden tener un impacto importante en la autonomía, la vida cotidiana y el bienestar de los pacientes y sus familias.
«Muchas enfermedades de la retina no producen dolor y pueden avanzar sin que la persona perciba cambios claros. Por eso, especialmente cuando existen factores de riesgo, no debemos esperar a perder visión para solicitar una evaluación», explica Andrés Gené Sampedro, presidente del CGCOO.
Revisiones adaptadas a cada persona
La retinopatía diabética suele no producir señales en sus primeras fases y la DMAE seca temprana tampoco causa síntomas en muchas personas. Por ello, la periodicidad y el contenido de las revisiones deben adaptarse a la edad, los antecedentes y los factores de riesgo de cada persona.
La identificación de signos compatibles con una posible alteración puede favorecer una derivación oportuna y facilitar el acceso a las pruebas diagnósticas y al tratamiento cuando sean necesarios.
En España, más de 20.000 ópticos-optometristas y cerca de 10.500 establecimientos sanitarios de óptica ofrecen atención visual próxima y accesible. Estos profesionales sanitarios realizan exámenes visuales y oculares, proporcionan educación sanitaria e identifican signos compatibles con posibles alteraciones.
Cuando los hallazgos lo aconsejan, orientan al paciente y lo derivan al oftalmólogo para su valoración, diagnóstico y tratamiento médicos.
«Desde la optometría comunitaria trabajamos para acercar la salud visual a la vida cotidiana de las personas. Nuestra labor no se limita a evaluar la visión, también consiste en informar, promover hábitos saludables, identificar signos de sospecha y orientar a cada paciente hacia la atención que necesita», subraya Andrés Gené.
Diabetes y salud de la retina
La diabetes constituye un importante factor de riesgo para la salud de la retina. Según la Encuesta de Salud de España 2023, el 7,17 % de la población de 15 o más años declaró haber tenido diabetes en los últimos doce meses.
Además, una revisión sistemática de estudios españoles publicados entre 2009 y 2020 estimó que la retinopatía diabética estaba presente en el 15,28 % de las personas con diabetes tipo 2 y que el 1,92 % presentaba formas que amenazan la visión.
En las personas con diabetes, las revisiones visuales y oculares no sustituyen el seguimiento médico ni los programas específicos de cribado de la retinopatía diabética. El control de la glucosa, la presión arterial y los lípidos, junto con el seguimiento sanitario y el cribado de la retina, contribuye a reducir el riesgo de aparición o progresión de esta enfermedad.
Signos de alarma
Hay determinados cambios visuales que requieren una valoración urgente. La aparición súbita de numerosas «moscas volantes», destellos luminosos o una sombra similar a una cortina que avanza sobre el campo visual puede estar asociada a un desgarro o desprendimiento de retina. Ante estos síntomas se debe acudir de inmediato a un servicio sanitario de urgencias.
También debe solicitarse una valoración rápida ante una pérdida o distorsión de la visión central, visión borrosa persistente o la percepción de líneas rectas como onduladas o deformadas. Estos cambios pueden aparecer en enfermedades que afectan a la mácula, como las formas avanzadas de DMAE.
El CGCOO recuerda que conocer los factores de riesgo, seguir los controles recomendados y consultar ante cualquier señal de alarma puede favorecer una actuación a tiempo. Asimismo, destaca la importancia de continuar avanzando en la investigación para mejorar el conocimiento, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades retinianas, así como de reforzar la coordinación entre ópticos-optometristas, oftalmólogos y otros profesionales sanitarios para ofrecer una atención continuada y adaptada a las necesidades de cada paciente.