La recuperación del cáncer de mama empieza antes de la cirugíaGetty/ Valeria Venezia

Día Mundial del Cáncer de Mama

Cómo recuperar la movilidad del brazo después de una cirugía de cáncer de mama

La recuperación después de una cirugía de cáncer de mama va mucho más allá de la cicatrización de la herida. Muchas pacientes también tienen que afrontar dolor, rigidez, pérdida de movilidad del hombro, disminución de fuerza o cambios posturales que dificultan actividades cotidianas como vestirse, asearse, conducir, trabajar o volver a practicar ejercicio.

A estas dificultades físicas puede sumarse el miedo a mover el brazo por temor a sentir dolor o perjudicar la recuperación. Para abordar estas necesidades, la Unidad Multidisciplinar de Mama del Servicio de Oncología Quirúrgica de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten ha incorporado un programa de ejercicio terapéutico dirigido a pacientes que van a someterse a una intervención por cáncer de mama.

La iniciativa está coordinada por la Dra. Gloria Ortega Pérez, jefa de Cirugía de Mama, y Carlos Tapia Barrera, fisioterapeuta especializado en ejercicio y acondicionamiento físico de pacientes con cáncer. El objetivo es preparar a las pacientes antes de la operación y acompañarlas después para recuperar progresivamente la movilidad, la fuerza y la autonomía.

Antes de la cirugía

El programa comienza en la consulta de Cirugía de Mama, donde la paciente es evaluada por la cirujana y, posteriormente, derivada a fisioterapia para una valoración individualizada.

Esta primera evaluación permite conocer su estado funcional, identificar posibles limitaciones previas y resolver dudas sobre el movimiento y los cuidados posteriores a la intervención. También se introducen pautas sencillas de respiración, relajación y postura, además de explicar qué puede ocurrir durante el posoperatorio y cómo afrontar esa etapa.

Tras la cirugía, el fisioterapeuta vuelve a valorar a la paciente en planta y establece, junto con el equipo quirúrgico, un plan progresivo adaptado a las características de la intervención. Para ello, se tienen en cuenta factores como la técnica quirúrgica, la reconstrucción mamaria, la presencia de drenajes, el tratamiento de la axila y la evolución clínica.

«Las recomendaciones generales o la entrega aislada de una tabla de ejercicios no siempre resuelven las dudas de la paciente: cuánto puede mover el brazo, qué molestias son esperables, cuándo debe avanzar, cuánta fuerza puede hacer o cuándo es necesario consultar a un profesional. Por este motivo, la recuperación funcional puede beneficiarse de un abordaje precoz, progresivo, supervisado e individualizado», explica la especialista.

Recuperar el movimiento sin miedo

El acompañamiento fisioterapéutico se retoma desde las primeras horas después de la operación. Durante el primer día del posoperatorio, el fisioterapeuta visita a la paciente en planta para evaluar su situación e iniciar, cuando está indicado, ejercicios suaves de respiración, relajación y movilidad adaptada.

Uno de los aspectos que aborda el programa es el temor a mover el brazo. Después de una cirugía de mama, algunas pacientes evitan determinados movimientos por miedo a sentir dolor o a comprometer la cicatrización. Sin embargo, cuando el equipo sanitario lo considera adecuado, la movilización progresiva puede ayudar a recuperar la funcionalidad y la confianza.

«La confianza en el movimiento no se recupera simplemente explicando que moverse es seguro; se recupera experimentando, de forma progresiva, que el cuerpo puede moverse, responder y recuperarse», señala Carlos Tapia.

El programa busca mejorar la movilidad, la fuerza y la función del brazo, contribuir al control del dolor y la rigidez y facilitar la vuelta gradual a las actividades cotidianas. También pretende reducir la incertidumbre, favorecer la autonomía y proporcionar pautas de ejercicio adaptadas a las necesidades y la evolución de cada paciente.

Después del alta hospitalaria, las pacientes pueden continuar con ejercicios pautados en casa y realizar visitas de seguimiento según las indicaciones del fisioterapeuta. Este acompañamiento permite ajustar la progresión y resolver las dificultades que puedan surgir durante la recuperación.

Ejercicio de fuerza

El linfedema es una posible complicación de determinados tratamientos del cáncer de mama, especialmente cuando se intervienen o se tratan los ganglios linfáticos de la axila. Consiste en una acumulación de líquido que puede provocar hinchazón, pesadez y molestias, habitualmente en el brazo del lado tratado.

Por temor a esta complicación, algunas pacientes evitan levantar peso o realizar ejercicios de fuerza. Sin embargo, la evidencia científica disponible indica que el ejercicio correctamente pautado y aumentado de forma progresiva no incrementa de manera significativa el riesgo de linfedema.

«Después de una cirugía axilar no debemos tener miedo al movimiento ni a la fuerza; debemos aprender a utilizarlos y progresarlos adecuadamente», indica el fisioterapeuta.

La Dra. Ortega también subraya la importancia de adaptar las recomendaciones a cada caso: «La evidencia científica actual disponible no indica que el ejercicio correctamente prescrito y progresado aumente de forma significativa el riesgo de linfedema. Por ello, la individualización resulta especialmente importante, ya que en determinados casos pueden existir restricciones específicas relacionadas con la cirugía o la reconstrucción».

Esto no significa que todas las pacientes deban realizar los mismos ejercicios ni que puedan aumentar las cargas sin supervisión. El tipo de intervención, la evolución de la herida, la reconstrucción y las posibles complicaciones determinan cuándo y cómo avanzar. Por ello, es importante seguir las indicaciones del equipo médico y de Fisioterapia, especialmente durante las primeras semanas.

Abordaje multidisciplinar

La incorporación de este programa busca integrar la recuperación funcional en el proceso asistencial del cáncer de mama desde antes de la intervención, mediante la coordinación entre Cirugía de Mama y Fisioterapia.

«Nuestro objetivo es que las pacientes no tengan que afrontar esa recuperación solas ni basándose en recomendaciones generales. Desde la consulta de Cirugía de Mama establecemos la indicación y coordinamos una valoración especializada para que cada paciente sepa qué puede hacer, cómo hacerlo y cuándo avanzar», concluye la Dra. Ortega.

El planteamiento sitúa el ejercicio terapéutico como parte del acompañamiento de las pacientes durante la recuperación, con un plan adaptado a cada intervención y a las necesidades individuales. La finalidad es facilitar la vuelta progresiva a las actividades habituales y favorecer que las mujeres recuperen movilidad, fuerza y confianza sin asumir restricciones innecesarias.