El doctor José Ignacio Quemada explica un nuevo enfoque sobre la esquizofrenia
José Ignacio Quemada: «La esquizofrenia probablemente sea un conjunto de trastornos, no una enfermedad única»
Este enfoque propone estudiar síntomas concretos para comprender mejor los mecanismos cerebrales
La esquizofrenia es un trastorno mental grave que afecta a cerca del 1 % de la población mundial y que sigue planteando importantes retos para la medicina y la investigación científica. La diversidad de sus manifestaciones y la complejidad de los procesos cognitivos afectados dificultan su comprensión. Además de síntomas conocidos, como las alucinaciones y las ideas delirantes, puede provocar alteraciones en la organización del pensamiento y en la capacidad para construir un discurso comprensible.
«La esquizofrenia probablemente sea un conjunto de trastornos, no una enfermedad única, y una estrategia interesante para estudiarla pasa por centrarse en un síntoma y tratar de entenderlo desde el punto de vista biológico», ha explicado el doctor José Ignacio Quemada, durante la jornada Esquizofrenia, neuropsicología y lenguaje, organizada por Fundación Hospitalarias Cantabria y la Universidad Europea del Atlántico.
Este enfoque propone estudiar síntomas concretos para comprender mejor los mecanismos cerebrales que pueden estar detrás de ellos, en lugar de abordar la esquizofrenia como una enfermedad uniforme. Con este objetivo, expertos reunidos en Santander analizaron los procesos cognitivos y lingüísticos relacionados con el trastorno, prestando especial atención al trastorno formal del pensamiento.
La jornada contó con la participación de especialistas como el doctor Germán Berrios, profesor emérito de Epistemología de la Psiquiatría de la Universidad de Cambridge y una de las principales autoridades internacionales en este ámbito.
Esquizofrenia y cognición social
La esquizofrenia no solo puede afectar a la percepción y al pensamiento, sino también a la forma en que una persona interpreta las conductas y las emociones de quienes la rodean. Por eso, la cognición social se ha convertido en uno de los campos de mayor interés en la investigación de este trastorno.
Un estudio, publicado en la Revista Colombiana de Psiquiatría, explicaba que la cognición social engloba los procesos mentales que intervienen en las relaciones con otras personas. Gracias a ellos, podemos interpretar el comportamiento ajeno y anticipar cómo actuarán los demás en diferentes situaciones sociales.
Los investigadores identificaron varias funciones que forman parte de este proceso. Entre ellas se encuentran la teoría de la mente, la percepción sensorial, la percepción social y los sesgos de atribución.
Diversas evidencias científicas han relacionado las alteraciones de estas funciones en personas con esquizofrenia con algunas manifestaciones características del trastorno. Entre ellas figuran las dificultades en la percepción sensorial, la conciencia de la propia enfermedad y la atribución del origen y la autoría de las acciones humanas.
Estas alteraciones también se han relacionado con cambios estructurales y funcionales en las regiones cerebrales que integran el denominado «cerebro social»
Este concepto engloba un conjunto de áreas de las regiones prefrontales mediales, parietales y temporales vinculadas a diferentes procesos cognitivos y sociales.
Algunas de estas áreas se han asociado con alteraciones en la teoría de la mente, la percepción de las emociones y la capacidad para comprender las situaciones desde la perspectiva de otras personas. Estas dificultades se observan con frecuencia en la esquizofrenia.
De cara al futuro, las investigaciones sobre cognición social deberán profundizar en la relación entre estas funciones, las estructuras del cerebro social y la neurocognición. Comprender mejor estos vínculos permitirá avanzar en el conocimiento de los procesos implicados en la esquizofrenia.