El cambio en la sal de cocina que puede ayudar a cuidar la presión arterialGetty/ Gregory Johnston

Alimentación

La alternativa a la sal común que evitaría casi tres millones de muertes al año, según un estudio

Sustituir la sal común por otra enriquecida con potasio podría tener un impacto importante en la salud pública mundial, según concluye un estudio del Instituto George para la Salud Global. El trabajo, que analizó los posibles beneficios de este cambio en 193 países, estima que esta medida permitiría prevenir cerca de tres millones de muertes y diez millones de nuevos casos de enfermedades cardiovasculares y renales cada año.

Los resultados apuntan a que modificar un producto tan habitual en la alimentación como la sal podría ayudar a reducir la hipertensión arterial y sus consecuencias. Según Bruce Neal, profesor titular del Instituto George, los beneficios podrían extenderse a buena parte de la población mundial y evitar hasta una de cada diez muertes cardiovasculares en la mayoría de los países.

«El consumo excesivo de sodio y la falta de potasio son causas bien conocidas de hipertensión arterial, un importante factor de riesgo para afecciones potencialmente mortales como accidentes cerebrovasculares, infartos y enfermedades renales. Cambiar a sal enriquecida con potasio soluciona ambos problemas dietéticos al mismo tiempo, con importantes beneficios para la salud», afirmó.

El investigador también destacó que, aunque lo ideal sería sustituir la sal común por esta alternativa en todo el mundo, los países pueden empezar a estudiar su implantación progresiva.

«Si bien un cambio global de la sal común a un sustituto enriquecido con potasio es ideal, este es un punto de partida para que los países consideren la oportunidad, que tiene un potencial mucho mayor y un costo mucho menor que muchos tratamientos farmacológicos.»

Qué es la sal enriquecida con potasio

La sal enriquecida con potasio se obtiene sustituyendo una parte del cloruro de sodio, el principal componente de la sal de mesa convencional, por cloruro de potasio.

A simple vista, ambas son prácticamente iguales. También tienen un aspecto y un sabor similares y pueden utilizarse de la misma manera en la cocina. La diferencia está en su composición: esta alternativa permite reducir la cantidad de sodio y aumentar la ingesta de potasio, dos factores relacionados con el control de la presión arterial.

En 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) respaldó el uso de sustitutos de la sal enriquecidos con potasio como medida para reducir la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Cifras de hipertensión

La importancia de esta estrategia se entiende mejor al observar las cifras de hipertensión. En todo el mundo, uno de cada tres adultos de entre 30 y 79 años padece esta enfermedad, lo que representa alrededor de 1.400 millones de personas.

Además, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte y discapacidad a escala mundial. En 2023 provocaron 19,2 millones de fallecimientos, casi un 50 % más que tres décadas antes.

Para calcular el posible impacto de esta medida, los investigadores analizaron distintos escenarios. Estudiaron desde una sustitución generalizada de la sal común en todo el mundo hasta opciones más limitadas, dirigidas específicamente a personas con hipertensión diagnosticada y tratada. Incluso en los escenarios más restrictivos se observaron importantes beneficios potenciales para la salud.

hiperpotasemia

No obstante, el uso de sal enriquecida con potasio también plantea algunas precauciones. Una de las principales preocupaciones es la hiperpotasemia, es decir, la presencia de niveles elevados de potasio en la sangre. Este problema puede afectar especialmente a las personas con enfermedad renal avanzada, que tienen dificultades para eliminar el exceso de este mineral.

A pesar de este riesgo, el estudio encontró que los beneficios potenciales superaban a los posibles perjuicios incluso en este grupo de pacientes.

El nefrólogo Vivek Jha, investigador principal del Instituto George en India, recordó que determinados pacientes deben extremar las precauciones: «Las personas con enfermedad renal grave y aquellas que toman medicamentos que elevan significativamente los niveles de potasio en sangre deben tomar precauciones. Los riesgos para este grupo pueden controlarse eficazmente mediante la educación del paciente, el etiquetado de los productos y la supervisión clínica», afirmó.

Más allá de decisiones individual

Los investigadores consideran que la sustitución de la sal común por alternativas enriquecidas con potasio no puede depender únicamente de las decisiones individuales. Su implantación también requiere adaptar las estrategias alimentarias a los hábitos de consumo de cada país.

Bruce Neal señaló que buena parte de la sal que se consume en Europa y Norteamérica procede de alimentos procesados y de restaurantes, y no de la que se añade en casa. Por eso, considera fundamental que la industria alimentaria participe en el cambio.

«Para aprovechar al máximo las ventajas de cambiar a sal enriquecida con potasio, necesitamos que la industria alimentaria de Europa y Norteamérica –donde más del 70 % del consumo de sal proviene de alimentos procesados y de restaurantes– se sume a esta iniciativa. Esto también requeriría investigar cómo aumentar la producción de cloruro de potasio para satisfacer la demanda», afirmó.