Viñedo en La Rioja

Viñedo en La RiojaEuropa Press

Los agricultores de La Rioja tiran uva al suelo para no perder dinero: «Es un parche»

Los viticultores señalan a un problema estructural que desploma el precio de sus frutas

Miles de usuarios han visualizado cómo Agri Berto (@agriberto11), uno de esos jóvenes agricultores que muestran en las redes su labor en el campo, desprendía uvas de las cepas de su viñedo para tirarlas al suelo.

«Aquí me tenéis, tirando uva al suelo porque las bodegas no pueden pagar un precio digno para el agricultor. Dirás, ¿por qué no la vendes a otros sitios? Pues la verdad es que no puedo porque al estar bajo la Denominación de Origen Rioja no puedo venderla, ni para mesa ni en otras cooperativas, porque ya estoy afiliado a una», lamenta en un vídeo compartido en TikTok Agri Berto.

Este viticultor acomete lo que se conoce como la cosecha en verde, una medida desesperada que solicitan las comunidades autónomas al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para que la Unión Europea (UE) financie esta acción en busca de equilibrar el desfase entre oferta y demanda y así haya un precio sostenible en origen.

«Es una medida que a mí, personalmente, no me gusta, pero sí que es verdad que es la única opción de que la uva salga rentable. Y por eso este año la estoy tirando al suelo», apunta resignado el agricultor, que destaca que a pesar de que la fruta se encuentra en perfectas condiciones los precios la condenan a ser arrojada a la tierra.

Eduardo Pérez, presidente de Asaja La Rioja, explica en conversación con El Debate que los 19,2 millones de euros con los que cuenta la cosecha en verde proceden de fondos sobrantes de la Intervención Sectorial Vitivinícola (ISV) que se presupuestaban para medidas como promoción, inversión en bodegas, reestructuración y destilación de sus productos. «Es decir, es un dinero que no se utiliza y si un Estado miembro lo pide la UE lo habilita», indica Pérez.

La Rioja, País Vasco, Navarra, Galicia, Castilla y León y Murcia han requerido esta ayuda que se da por tercer año consecutivo «con el objetivo de favorecer la estabilidad del mercado, al evitar una posible sobreoferta de uva», según precisa el Ministerio de Agricultura.

La sensación en el viñedo es que el Ministerio, lejos de escuchar a los agricultores cuando reclamaban el arranque de cepas para equilibrar el desfase entre producción y demanda, ha optado por ponerse de perfil y esperar a la intervención de la UE.

«La situación es que ahora mismo somos capaces de producir más de lo que conseguimos vender, por eso las organizaciones profesionales agrarias estamos trabajando para poner en marcha el arranque de viñedos, que nos daría una solución al problema de desequilibrio entre oferta y demanda, que es lo necesario para que se paguen decentemente las uvas al viticultor», exige Pérez, que considera que hasta que se permita el arranque de cepas se tirará de la cosecha en verde: «Es un parche para el problema estructural de equilibrar la oferta a la demanda».

El dirigente de Asaja recuerda que Luis Planas, ministro de Agricultura, ha insistido en no eliminar viñedos en producción: «Una misma medida no tiene por qué aplicarse a todo el mundo», declaró el titular del ramo en octubre de 2024, cuando se le cuestionó sobre si era necesario seguir el ejemplo de Francia, que subvencionó con 120 millones de euros un programa para arrancar 30.000 hectáreas de viñedo.

«El ministerio ha de actuar con las comunidades autónomas y el sector para respaldar el arranque de viñedos con fondos. Los viticultores llevamos cinco años ruinosos, con precios en origen por los suelos y con costes cada vez más elevados. Hay que equilibrar la oferta y la demanda de uva y eso solo se consigue eliminando viña. Como agricultor es muy triste tener que tirar la uva al suelo. Nosotros estamos para producir alimentos y es una pena que esta sea la única vía a la que aferrarnos para no perder dinero», comenta Pérez.

El máximo que cobrarán los viticultores por tirar su uva al suelo será de 0,58 euros por kilo, mientras que en la pasada campaña las bodegas pagaron el producto de 0,3 euros el kilo a 0,8 euros el kilo. «La subvención no es para enriquecerse, sino para sobrevivir un año más y tener un poco de aire para encarar la siguiente campaña», concluye Pérez.

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