Montaje con la oveja atacada por un lobo en Guadalix de la Sierra (Madrid)

Montaje con la oveja atacada por un lobo en Guadalix de la Sierra (Madrid)

​Sangriento ataque de lobo a 50 metros de las casas y de día: «Lleva más de 200 ovejas»

Los ganaderos trasladan que el cánido ha perdido el sentido del miedo ante la presencia humana

La difícil convivencia entre el ganadero y el lobo ibérico se ha complicado aún más en los últimos años. La inclusión del depredador en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre) en 2021 ha provocado, según ha denunciado con insistencia el campo desde entonces, un desequilibrio letal para la supervivencia de los agrarios.

Las explotaciones de ovino y de bovino alertan desde hace años del incremento de manadas del cánido, que desde su protección han escapado de los métodos de gestión poblacional.

Los trámites para poder actuar contra estos ataques avanzan, aunque por el momento solo es posible su gestión al norte del río Duero. A la espera de que se aplique la Disposición Transitoria aprobada previamente en el Senado por la cual el lobo quedará excluido del Lespre de forma automática también al sur del rio Duero rigiendo en todo el territorio nacional el régimen de simple protección, los daños continúan.

Los ganaderos trasladan un nivel de alarma superior, ya que sienten que el lobo está tan extendido que ha perdido el sentido del miedo ante la presencia humana, tal y como demuestran las imágenes captadas por un vecino de Guadalix de la Sierra (Madrid).

Domingo de julio, entre las 9.00 y las 9.30 horas, a plena luz del día y a escasos 50 metros de las casas. Ese es el marco de la grabación que documenta la tranquila huida de un lobo tras hincar el diente a una de las ovejas de José Vicente Gil Díaz y Javier Gil García, malherida tras las feroces dentelladas.

Oveja herida por un lobo en Guadalix de la Sierra (Madrid)

Oveja herida por un lobo en Guadalix de la Sierra (Madrid)Cedida

«Este lobo pierde la vergüenza. No le da achanta nada. Es posible que sea por una cuestión de crianza de los cachorros que hayan nacido en la manada, no podemos precisarlo. Pero sí sabemos que no tiene escrúpulos, ni de hora ni de entornos. Este ataque es un ejemplo. Estoy seguro que se trata del mismo animal que se está cebando con el ganado de la zona. Este lobo lleva más de 200 ovejas atacadas», detalla Javier Gil, que relata que bastaron 30 minutos de ausencia en la explotación para que el depredador fuera a por su ganado.

«En ese tiempo el lobo se ha plantado en el terreno y ha atacado a esta oveja. El lobo la agarró por la nalga, le arrancó carne de esta zona, y en su asedio para llegar al cuello también le pegó dentelladas en una de las paletillas. Al sentirme, se ha marchado. No la ha llegado a matar, en esta ocasión no le ha dado tiempo, pero ha dejado al ejemplar grave. Le hemos hecho las curas lo mejor que hemos podido y ahora tenemos que esperar a ver qué tal su evolución», lamenta el ganadero.

La coexistencia con el Canis lupus Linnaeus 1758 es más tensa que nunca al sur del Duero. Castilla y León ha comunicado que solo en 2024 se han alcanzado prácticamente las 6.000 cabezas de ganado muertas, con un total de 5.985 cabezas muertas certificadas por ataques de lobo y 430 heridas. Se trata, nuevamente, de una cifra récord en la región.

Oveja herida por un lobo en Guadalix de la Sierra (Madrid)

Oveja herida por un lobo en Guadalix de la Sierra (Madrid)Cedida

El 50 % de las cabezas muertas se corresponden con ganado vacuno (2.963 reses), fundamentalmente en las provincias de Ávila, Segovia y Zamora, con 1.210, 657 y 415 cabezas muertas respectivamente. Casualmente la provincia más afectada por los ataques de lobo, Ávila, se encuentra al sur del Duero. La Comunidad de Madrid contabilizó 191 ataques de lobo en 2024, 16 por encima de la media.

«Convivimos con él (lobo) y, por eso, no entendemos que muchas auditorías que valoran los ataques nos digan que no hay resultados concluyentes de que se trate del lobo. La protección de la especie está muy bien, es perfecta, pero aquí estamos hablando de otra cosa. Se mira por el lobo a toda costa, en nada por el ganadero», condena Gil, que indica que en su zona no cabe la posibilidad de recurrir al mastín para ahuyentar al depredador al estar muy transitada por senderistas, ciclistas y paseantes.

El caso supone un punto de inflexión en la problemática, concluye Francisco José García, presidente de Asaja Madrid: «Hablamos de una finca pequeña y de un ataque que ha tenido lugar por la mañana y a menos de un centenar de metros de una zona urbanizada, porque esta es una explotación vecina al casco urbano. No se trata de generar miedo entre la sociedad, pero sí de cobrar conciencia sobre las particularidades un caso que invita a tomar precauciones y acometer medidas rápidamente».

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas