Naranjas en el árbolEuropa Press

El resurgir de la naranja en la guerra de los lineales: «Hay mucho ecologista que come melón en diciembre»

Los agricultores reivindican el consumo de fruta de temporada en su respectiva época

Cada vez se come menos naranja. Esta es la realidad que empuja a los agricultores de Andalucía, región con mayor producción del cultivo en España, a buscar soluciones para devolver a un puesto de relevancia al rey de los cítricos.

El consumo de la gran fuente de vitamina C del panorama frutícola se ha desplomado. En la última década, cada persona come en Andalucía un 39,7 % menos de naranjas que hace diez años, con su consecuente repercusión en cada uno de los eslabones de la cadena, desde el productor hasta el ciudadano que se pierde todos los beneficios de la fruta.

Uno de los factores a tener en cuenta en este hundimiento es el cambio de los hábitos de consumo. «Nadie pela ya una naranja», apunta un citrícola, que ahonda en que el público mayoritario «come en el trabajo y con prisas», algo difícil de compatibilizar con la pausa que requiere «sentarse y mancharse las manos» para disfrutar de una naranja.

«Estoy de acuerdo en que eso afecta, pero creo que lo más relevante es que el consumidor ha perdido por completo la percepción de la estacionalidad. Antes la gente tomaba melón en verano y sandía en agosto porque hacía calor y resultaba refrescante, o naranja en invierno por la vitamina C y su respaldo para prevenir resfriados. Ahora esa inclinación por la estacionalidad no existe», indica en conversación con El Debate Ricardo Serra, presidente de Asaja Andalucía, creadora junto a COAG-Andalucía, Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía, Asociafruit, la Asociación de Citricultores de Huelva y Palma Naranja de la Asociación Interprofesional de la Naranja y la Mandarina de Andalucía (Andalcitrus).

Serra explica que este consumo de fuera de temporada provocado por la importación de fruta procedente de otras partes del mundo ha disminuido la cuota de mercado de la naranja. Asaja Andalucía atribuye esta «caída paulatina y constante» del consumo de cítricos por la competencia de terceros países que llegan a los mercados europeos «sin cumplir los parámetros de calidad, salubridad, respeto laboral y medioambiental que están fijados para las producciones europeas».

«Se toma fruta fuera de la temporada habitual de cada sitio y a nadie le parece raro. La consecuencia es que, por ejemplo en el caso de la naranja, encuentra una rivalidad que antes no existía. Todo el mundo está de acuerdo en que es mucho más sano y lógico consumir fruta de temporada y de proximidad, pero hay mucho ecologista que come melón en diciembre y esa fruta viene de Sudamérica. ¿Acaso sabe la contaminación en emisiones de carbono que eso supone?», asevera Serra.

Andalcitrus, que aúna a productores, cooperativas e industria, nace con el objetivo de impulsar la promoción, investigación y seguimiento de los cítricos andaluces. Los miembros de la interprofesional destinarán parte de los beneficios obtenidos –una cantidad de euros por cada kilo vendido– para financiar estas acciones. La promoción destaca como el pilar más importante de la interprofesional, ya que se calcula que acaparará el 80 % de los fondos.

«Hay que revitalizar el consumo de naranja», insiste el presidente de Asaja Andalucía y vicepresidente nacional, que celebra que ahora los agricultores andaluces se van a beneficiar de programas de promoción y defensa que pueden resultar especialmente necesarios esta campaña, en la que la falta de frío y lluvias en el tramo final de la temporada van a provocar que el aforo sea aún menor de lo esperado, que ya era inferior al de la medias de las últimas cinco cosechas.