Naranjas robadas intervenidas por la Guardia Civil

Naranjas robadas intervenidas por la Guardia CivilGuardia Civil

Sin piedad para los citricultores: menos producción y más amenaza de robo

Los agrarios reclaman aumentar los controles de trazabilidad y más presencia de la Guardia Civil en las explotaciones

«Hay menos cosecha y el fruto tiene más valor para los amantes de lo ajeno». Esta es la gran preocupación que retumba entre los citricultores en el comienzo de una campaña baja en producción y buena en valor.

La estimación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de la campaña citrícola 2025/2026 señala un aforo de 5,44 millones de toneladas, 655.000 toneladas por debajo de la precedente (-10,7 %) y un 14,2 % menor que la media de las últimas cinco. El dato es aún más pesimista en la Comunidad Valenciana, con una caída de la producción estimada en alrededor de 2,5 millones de toneladas, un 23 % inferior a la media de las últimas cinco campañas.

La escasez prevista ya ha provocado un notable empuje en los precios; sin embargo, el problema que amenaza el botín de los agricultores poco tiene que ver con los operadores comerciales y la industria y apunta a los cacos del campo.

«No sabemos si va a haber más robos de lo habitual, pero lo que sí podemos decir es que estamos en un momento temprano de la campaña y se han producido más denuncias que otros años», explica en conversación con El Debate Carles Peris, secretario general de La Unió Llauradora. La organización profesional agraria alerta de las primeras y numerosas sustracciones de la temporada y solicita reforzar los recursos personales y materiales, sobre todo del Equipo ROCA, la unidad especializada de la Guardia Civil que trabaja en el ámbito rural para prevenir y resolver robos en explotaciones agrícolas y ganaderas.

«El trabajo se debe intensificar en dos áreas: prevención con mayor dotación de personal y medios en las zonas productoras y controles de trazabilidad en los puntos de venta», indica Peris, que llama a a perseguir el comercio de mercancía robada porque «está claro que si alguien roba es porque alguien se lo compra. Es importante la vigilancia para intimidar, pero también el cumplimiento de la justicia y la persecución de los canales de comercialización ilícitos».

Los mercados locales y los puestos ambulantes aparecen como dos puntos calientes para La Unió en los que incidir para cazar a los ladrones, ya que solo uno de cada cuatro robos que se producen en el campo valenciano se resuelve. De 1.333 robos conocidos en la Comunidad Valenciana durante 2024, únicamente se esclarecieron 327, el 24,5 %.

El agricultor valenciano sostiene que «cuanto más vale la fruta, más se roba», aunque los saqueos son menores en cantidad y sí más recurrentes: «Es frecuente que haya robos de fruta con cantidades no muy grandes, inferiores a 2.000 euros, pero que hacen mucho daño al agricultor y permiten que los ladrones, si los cogen, entren por una puerta a la comisaría y salgan por otra».

Peris, consciente a la dificultad que implica conseguir un cambio en la legislación que imponga castigos estrictos a en ratios de robos menos elevados, insiste en la importancia de denunciar: «Hay más sustracciones de las que se conocen porque en muchos casos los agrarios no van más allá con sus reclamaciones. No tienen esperanzas en encontrar una solución y por eso no denuncian, pero hay que ir contra esto. La Administración necesita demandas para desplegar más medios para proteger a los agricultores y ganaderos».

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas