Un apicultor trabajando con sus colmenas

Un apicultor trabajando con sus colmenasEuropa Press

La exclusión de las ayudas al combustible que los apicultores no entienden

El decreto que canaliza estas medidas solo incluye a quienes utilizan gasóleo B en tractores y maquinaria agrícola

El impacto del conflicto bélico en Oriente Medio tambalea el tablero geopolítico y económico mundial. Las consecuencias del enfrentamiento de Estados Unidos e Israel con Irán salpica a todos los sectores, aunque las principales implicaciones se dan en el precio del crudo.

El efecto más inmediato de esta guerra ha dado cara en la inflación del petróleo, cuya cotización al alza ha multiplicado los costes fijos de las labores agrarias, que cuentan con el gasóleo como uno de sus principales insumos.

Este encarecimiento, de alrededor de un 40 % en el combustible, reduce la rentabilidad en las explotaciones, que se aferran a las medidas del Gobierno para contener los precios en el campo; sin embargo, este mecanismo para afrontar las dificultades mientras se resuelve la situación en el Estrecho de Ormuz, punto por el que pasa el 20 % de la producción de crudo mundial, ha dejado fuera a los apicultores.

El decreto canaliza la ayuda de 20 céntimos por litro a través de la devolución del Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH). Solo tienen acceso a esa devolución quienes utilizan gasóleo B en tractores y maquinaria agrícola. Los apicultores usan gasóleo A de automoción en sus furgonetas y camiones para desplazar colmenas –una actividad plenamente agraria– y por tanto no generan devolución de IEH.

«Se vuelve a repetir el mismo error que en 2022 con la guerra de Ucrania. Se deja fuera a miles de profesionales cuya actividad es plenamente agraria, pero que necesitan moverse para producir», denuncia Antonio Rodríguez, secretario de Organización de COAG Andalucía.

Según los cálculos de La Unión, este coste extra de gasóleo para la apicultura trashumante será de, al menos, 800 euros al año para una explotación con el número mínimo de colmenas (150), que puede llegar hasta los 3.700 euros para un número de 700 colmenas.

«Esta situación supone un claro agravio comparativo respecto a otros sectores ganaderos y agrícolas, que sí pueden beneficiarse del gasóleo bonificado. Reclamamos a la Administración que reconozca la especificidad de la apicultura y garantice su acceso a este tipo de apoyo», indican desde la delegación de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos en la Comunidad Valenciana.

COAG ahonda en que este problema no afecta únicamente a la apicultura: «Existen otros sectores agrarios que dependen de desplazamientos constantes y que tampoco pueden beneficiarse de estas ayudas, como por ejemplo la ganadería extensiva o el traslado de la producción por parte de los agricultores desde las explotaciones hasta alhóndigas o cooperativas». La organización agraria advierte que, si el conflicto en Oriente Medio se prolonga o intensifica, será imprescindible ampliar el paquete de medidas para evitar un deterioro aún mayor de la viabilidad de las explotaciones.

Además del gasóleo, desde el inicio de la guerra en Irán se han producido importantes incrementos en insumos agrarios clave como los fertilizantes y los plásticos para los cultivos. La Unió reclama que esta bonificación se haga extensiva a los vehículos fundamentales en la actividad de las explotaciones: «Puede ser que un tractor sea muy gráfico y claro, pero la ganadería, por su parte, también cuenta con vehículos que se necesitan para el suministro del alimento, la gestión diaria de las explotaciones o el transporte de animales y que deberían tener también acceso a estas ayudas».

Los apicultores condenan las trabas a su actividad, al tiempo que denuncia que el mercado «se ve distorsionado por mieles importadas de terceros países de ínfima calidad que empujan a la baja a los precios de nuestra miel y provocan el creciente abandono de explotaciones».

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