Los bomberos actúan tras un accidente en un tractor en España
Cada cuatro días muere un agricultor en su tractor en España: un vuelco en Galicia, lo más habitual
El tractor sobresale como la herramienta de uso cotidiano en el campo con mayor implicación en accidentes mortales
El elevado grado de compromiso y de incertidumbre son dos de los factores que más alejan a los trabajadores de la actividad agraria.
Muchas de las labores agrícolas y ganaderas requieren una constancia muy compleja de compatibilizar con la conciliación que tanto se busca en la actualidad, a lo que se une la falta de certezas sobre una rentabilidad futura.
Estos inconvenientes son esquivados por aquellos que encuentran en el campo mucho más que una profesión. La elección por el sector primario se toma normalmente desde la pasión, sin detenerse en los contras ni en la dureza física que exige –con exposición al frío y al calor– y sin tener en cuenta el riesgo que implica.
Trabajar en el campo, aunque idílico en multitud de ocasiones, es peligroso. Así lo evidencia el informe Siniestralidad agrícola e incendios en cosechadoras y empacadoras, realizado por Fundación Mapfre, el grupo de investigación de Mecatrónica Agraria de la Universidad Pública de Navarra y el equipo del Laboratorio de Maquinaria Agrícola e Industrial de la Universidad de Zaragoza.
El análisis señala que, entre 2010 y 2023, se registraron 1.620 fallecidos en el sector agrícola en España, lo que supone una media de 116 al año, uno cada tres días. El mayor riesgo surge cuando hay maquinaria agrícola de por medio: en el 86,9 % de los siniestros con víctimas mortales había algún tipo de maquinaria agrícola (lo que supone 1.407 fallecidos).
El tractor sobresale como la herramienta de uso cotidiano en el campo con mayor implicación en accidentes mortales, con presencia en el 81,1 % de los casos. Esta cifra deja 1.141 muertes en accidentes con tractores entre 2010 y 2023, 81 por año, o lo que es lo mismo, uno cada cuatro días y medio.
El vuelco es el siniestro mortal más frecuente cuando hay maquinaria implicada, con un 57 % del total. De ellos, el 94,1 % se produjeron con tractor y el 18 % con tractor con equipo suspendido. Después del vuelco, se sitúan los accidentes de circulación (10 %), los atropellos y autoatropellos (9 %), los aplastamientos sin vuelco (7 %) y los atrapamientos por elementos móviles (5%).
El mayor número de fallecimientos con presencia de maquinaria en el período mencionado se localiza en la cornisa noroccidental, con La Coruña como líder destacado (92 casos), seguida de Lugo (73), Pontevedra (72) y Asturias (58); Murcia y Valencia (69 cada una) y Alicante (51), engrosan la fatal cuenta en el litoral mediterráneo; mientras que Zaragoza (45), Lleida (40), Navarra (40) y Tarragona (37) hacen lo propio en el Valle del Ebro. Galicia, que concentra el 19,8 % del total de fallecidos (278 de 1.407), es la comunidad autónoma con mayor aportación a esta trágica estadística.
«Los incidentes rara vez se deben a una única causa. Suelen ser el resultado de la interacción entre el terreno, la maquinaria y el comportamiento del operador. Lo que está claro es que si podemos identificar esas causas, entonces podemos intervenir para evitarlos. La reducción de la mortalidad en el sector agrario pasa por combinar el uso de tecnología segura, la renovación del parque de maquinaria, la formación preventiva incluyéndola en todos los niveles educativos y un mayor compromiso institucional con la seguridad agrícola» indica Carmen Jarén, catedrática de Ingeniería Agroforestal en la Universidad Pública de Navarra.
El envejecimiento de los agricultores y ganaderos en activo emerge como otro motivo que favorece la siniestralidad en el campo: el 94% de las víctimas en incidentes con máquinas agrícolas implicadas fueron hombres. La edad media fue de 59,8 años, con mayor concentración en mayores de 65, especialmente entre 66 y 70 y 76 y 80 años. También se registraron 27 menores fallecidos, 21 de ellos con menos de 16 años y seis entre 16 y 18.
La siniestralidad con víctimas mortales en el sector agrario muestra una tendencia descendente. En 2010, se registraban en torno a 160 fallecidos, con un máximo de 180 casos en 2013. Desde 2014, desciende de forma notable, hasta alrededor de 80 muertes, y, posteriormente, se mantiene estable entre los 100 y 120 casos anuales. En 2023, último año con datos disponibles, la siniestralidad se sitúa en torno a los 100 fallecidos.