Recogida de nectarina en Lérida (España)

Recogida de nectarina en Lérida (España)Europa Press

La segunda mayor campaña de temporeros de España: «Si pagáramos tan mal no vendrían 24.000 trabajadores»

El 95 % de los empleados ocupados en la recolección de fruta dulce son extranjeros

La dura vida del empleado agrícola, expuesto al crudo invierno y al sofocante verano con una alta exigencia física, ahuyenta a los trabajadores del campo. Al menos a los nacionales, ya que las mayores dificultades para contratar mano de obra agraria no se dan en la captación de personal, en su gran mayoría extranjero, sino en el acomodamiento del mismo.

De la recogida de fruto rojo en Huelva –la campaña que más operarios requiere en una provincia española– a la recolección de fruta dulce en Lérida, la segunda tarea con más demanda de temporeros en una misma provincia.

La temporada de fruta dulce requiere más de 20.000 trabajadores solo en Lérida. Son seis meses, desde mayo a octubre, y si se suma la aportación del Valle del Ebro, en Aragón, el total de trabajadores para la recolección de melocotones, nectarinas, paraguayos, manzanas y peras asciende a 40.000.

«El 95 % de los temporeros que vienen a Lérida para los meses de la fruta dulce son extranjeros. Una parte de esta mano de obra se contrata en origen, por lo que vienen de sus países para hacer la campaña y luego se van, y el resto van de un lado a otro encadenando campañas», apunta en conversación con El Debate Pere Roqué, presidente de Asaja Cataluña.

El agricultor indica que, con el inicio de junio, la cosecha apenas da sus primeros pasos, aunque todo el que llega a la zona en busca de trabajo encuentra: «En unos 20 días estaremos al 100 %. La recogida de esta fruta es completamente manual, por lo que en el campo siempre se necesita gente», precisa Roqué.

El dirigente de Asaja señala la búsqueda de alojamiento para los trabajadores como el principal reto de los empresarios: «Lo más difícil es la logística que hay detrás de contratar, traer y alojar a más de 20.000 personas. Los agricultores han hecho una apuesta muy fuerte para poder dar hospedaje a todos los temporeros, que encuentran habitación en establecimientos municipales o en viviendas facilitadas por los propios empleadores».

Los empresarios reivindican la dignidad de los salarios que ofrecen a sus trabajadores frente a la corriente, a su juicio ideologizada, que reprocha sus condiciones. «Los sueldos para estas campañas superan los 1.600 euros netos al mes, alojamiento incluido, por cinco días de trabajo a la semana. Algunos partidos políticos de izquierda se empeñan en demonizar a los agricultores, pero si pagáramos tan mal y fuéramos tan terribles, no vendrían 24.000 personas cada año a trabajar con nosotros», asevera Roqué.

Los agrarios destacan que la remuneración ofrecida para los temporeros está muy por encima del salario mínimo interprofesional (SMI). «A los 1.600 euros netos que percibe el trabajador hay que sumarle el coste para el empresario, unos 500 euros más en cargas adicionales. El coste de la Seguridad Social ha subido más de un 20 % en los últimos años. Esto es lo que nos hace daño e impide que los trabajadores tengan sueldos más altos», argumenta el portavoz de Asaja.

Roqué, con tres trabajadores que acuden a su explotación cada campaña desde hace 12 años, insiste en que los agricultores pagan sueldos muy competitivos: «Lo hacemos con gusto; estos trabajadores son de total confianza y tienen hasta la llave de mi casa. El problema es que del desembolso que hacen los empresarios, una importante cantidad se queda por el camino».

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas