Envasado de aceite de oliva

Envasado de aceite de olivaiStock

La UE achaca el desplome del precio del aceite de oliva a una maniobra con vistas a la próxima campaña

Esta conclusión respalda la queja de los productores españoles, que sostienen que la industria opera con unos valores en origen que no responden a la realidad de las explotaciones

El coste de insumos clave en las labores agrarias, como fertilizantes y gasóleo, se ha disparado en los últimos meses como consecuencia de la guerra en Irán.

La cuenta de obligaciones ha incrementado en multitud de cultivos que además, como ha sucedido en el aceite de oliva producido en Jaén –mayor región productora del mundo–, han sufrido complicaciones meteorológicas que han lastrado su productividad y, en consecuencia, aumentado los costes unitarios; sin embargo, semana tras semana, la cotización del oro líquido continúa en caída libre.

Los olivareros alertan desde hace meses que esta tendencia a la baja en el precio del aceite de oliva, lejos de responder a la realidad que impera en las explotaciones, es consecuencia de una estrategia de la industria para rebajar los valores de cara a una cosecha 2026/2027 que apunta favorable.

La advertencia reivindicada con insistencia por parte de los agricultores cobra más sentido con el avance de la temporada, ya que el aceite de oliva virgen se sitúa actualmente en origen a 3,43 euros por kilo –por los 4,27 euros por kilo que marcaba en diciembre de 2025– pese a que la producción ha caído.

Los agricultores insisten en que la industria ha introducido aceite extracomunitario a bajo coste para así distorsionar el mercado y, con vistas a la campaña aceitera 2026/2027, tensionar en origen a los olivareros españoles, algo que respalda la Comisión Europea en su informe de Perspectivas a corto plazo para los mercados agrícolas de la UE en 2026.

«La expectativa de una buena cosecha en la campaña 2026/27 en los principales países productores de la UE podría explicar esta reciente bajada de los precios. Además, los precios del aceite de oliva en España durante 2026 continúan estabilizándose ligeramente por debajo de la media de los últimos cinco años», destaca el análisis, que a su vez recuerda que las lluvias excesivas registradas a comienzos de 2026 «dificultaron de forma significativa las labores de recolección en el sur de España, principal productor de aceite de oliva de la UE».

La institución del viejo continente incide en el bajón productivo interanual en países clave para el aceite de oliva como España (-9 %) y Grecia (-18 %), lo que deja una producción total de 2,1 millones de toneladas, un 5 % menos que en la referencia previa, aunque un 9 % superior a la media de los últimos cinco años.

Este ligero descenso en la producción choca con el acelerón en la importación de aceite de oliva procedente de terceros países ejecutado por la UE, algo que la propia Comisión atribuye a un interés económico más que a una necesidad de abastecimiento.

«Las importaciones de aceite de oliva por parte de la UE podrían aumentar un 24 % interanual, hasta 223.000 toneladas, favorecidas por la disponibilidad de aceite tunecino a precios más bajos. Aunque la demanda de importaciones procedentes de la mayoría de los proveedores ha disminuido en un contexto de ligera reducción de la producción europea, Túnez seguirá siendo el principal suministrador de aceite de oliva a la UE y compensará parte del déficit provocado por la menor producción prevista en España», precisa el documento de perspectivas a corto plazo para los mercados agrícolas.

La Comisión advierte que, unas condiciones meteorológicas favorables durante el verano, junto con la previsión de una cosecha abundante en 2026/27, «podrían aliviar aún más la presión sobre los precios», aunque posteriormente puntualiza que esto se dará «siempre que no se produzcan fenómenos meteorológicos adversos que afecten a la recolección», tal y como ha sucedido este año en la provincia de Jaén.

Esta tendencia se hace sangrante en el olivar, donde los productores denuncian que, bajo la situación de precios actual, una gran mayoría pierde dinero por trabajar. Un estudio reciente de la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) coloca el coste de producción del aceite de oliva a 5,31 euros por kilo en el olivar tradicional no mecanizable de secano, a 4,55 euros por kilo en el tradicional mecanizable de secano y a 4,18 euros por kilo en el tradicional mecanizable de regadío, cifras considerablemente por encima de los registros que paga en origen el segundo eslabón de la cadena en estos momentos.

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