Una cría de vacuno mamando
El campo recuerda a la UE que no tiene por qué liderar la lucha climática: sus emisiones de efecto invernadero no llegan al 1 %
La conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, (COP30), cuya celebración comenzó el pasado 6 de noviembre y finalizará el 21, concentra en unos pocos días la toma de decisiones sobre los compromisos asumidos por los países en la lucha contra el cambio climático.
La lista de problemas y deberes se expone en esta cumbre para la que los agrarios españoles reclaman coherencia en su puesta en práctica desde la Unión Europea, ya que entienden que la agricultura y la ganadería se pone en el foco de manera recurrente cuando su huella de emisiones a nivel mundial representa una mínima parte de las causas que provocan el cambio climático.
La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos exige sensatez a la UE a la hora de aplicar políticas contra el cambio climático que reduzcan la competitividad del sector agroalimentario europeo. Unión de Uniones defiende que incluso grandes inversiones económicas y tensiones regulatorias intensas sobre la agricultura y ganadería europea tendrían un impacto mínimo en el balance global mundial de emisiones.
«Las emisiones de efecto invernadero del sector primario en Europa representan un 11,88 % y, por su parte, Europa es responsable solo del 6 % de las emisiones a nivel mundial, según el estudio realizado por la Comisión Europea que ha analizado la organización, lo que indica que la agricultura y ganadería europeas solo contribuye con 0,71 % a la producción de gases de efecto invernadero», destaca Unión de Uniones, que insiste a la UE que no tiene por qué liderar la lucha climática cuando sus ciudadanos «no son, ni de lejos, los mayores causantes de emisiones a nivel mundial y la agricultura representa una mínima parte de las mismas».
Los portavoces del campo español inciden en las consecuencias que tiene en el bolsillo de los agrarios determinados objetivos. «Europa tiene que tener los pies en la tierra y darse cuenta de que, mientras sus niveles de exigencia en términos de eficiencia energética o de emisiones no paran de crecer, el resto del mundo no cuenta con unos estándares tan elevados y provocan directamente la pérdida de competitividad del sector agroalimentario», lamenta la organización profesional.
Unión de Uniones denuncia la incongruencia de exprimir a los productores europeos, al tiempo que el bloque continental cierra acuerdos comerciales con terceros países: «Solo con pensar en importar estas producciones se provocan miles de emisiones perfectamente evitables. Aquí se tienen que poner las pilas todos los países, porque las emisiones van al mismo planeta». La organización considera que la Comisión Europea ha de trasladar ese compromiso climático a los países ajenos al bloque con los que comercia mediante cláusulas espejo, de forma que esa acción climática de la UE no se traduzca en un lastre para el campo europeo.
Este grito que retumba desde la agricultura y la ganadería española se alinea con la protesta habitual contra la asfixia burocrática. Los productores defienden un enfoque que combine la sostenibilidad económica con la ambiental, mediante instrumentos efectivos de apoyo a la descarbonización agraria, el mantenimiento de pastos y cultivos leñosos, y el fomento de la economía circular agroganadera.