Christophe Hansen, comisario europeo de Agricultura y Desarrollo Rural

Christophe Hansen, comisario europeo de Agricultura y Desarrollo RuralEuropa Press

Entrevista

Hansen, comisario europeo de Agricultura: «Es importante trabajar con Marruecos para que no tengan que venir»

El mandatario destaca en conversación con El Debate los cambios implementados en el sector desde su llegada al cargo hace menos de un año

Christophe Hansen (Wiltz, 1982) es el menor de siete hermanos en una familia ganadera. El luxemburgués entiende lo que significa dedicarse al campo. Él mismo se refiere a la actividad como «una pasión y una forma de vida» y no como a una simple profesión. «Ayudé a mi hermano todos los días hasta que tuve 19 años y me tuve que ir a estudiar al extranjero», señala Hansen al tiempo que deja entrever que, de haber llegado antes al mundo, quizá hubiera sido él quien tomara el testigo de la explotación de vacuno de leche familiar.

El tono de Hansen, comisario europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, denota su voluntad por trasladar mucho más que un mensaje. En un momento especialmente delicado para la agricultura y la ganadería en la Unión Europea, Hansen está realmente interesado en escuchar los problemas de los agrarios: en menos de un año ya ha visitado 25 países diferentes de la UE, y en un mes completará la lista. No rehúye ninguna cuestión y evidencia su honestidad ante dificultades para las que la solución requiere más que un mero cambio.

Desde que asumió el cargo, la Comisión Europa ha cambiado de rumbo y ahora el foco está en la Defensa. ¿Cómo afecta esto a su plan inicial cuando afrontó esta responsabilidad?

–La seguridad alimentaria es también una parte de la defensa europea y ahora es igual o más importante que antes. Vemos que en el contexto geopolítico actual hay muchas perturbaciones y es muy importante asegurar que producimos suficiente comida en Europa y con la calidad que queremos también para nuestros consumidores y ciudadanos. Para nosotros es clave trabajar en la competitividad de nuestros agricultores.

Acabamos de llegar a un acuerdo para simplificar la PAC actual, lo que va a suponer un ahorro en la carga administrativa para nuestros agricultores. También hemos adaptado la proposición sobre el Marco Financiero Plurianual (MFP) y esto lo hacemos porque no podemos construir un continente que pase hambre y por eso la seguridad alimentaria es una de las grandes prioridades de la Comisión Europea.

–El sector agrario, muy potente en el sur de Europa, considera que la alianza con Mercosur o la inclusión de la PAC en un fondo único para cada país debilitan sus intereses a cambio de favorecer los intereses de los países del norte. ¿Cómo puede convencerles de que esto no es así?

–No es así porque, por ejemplo, España es el segundo mayor beneficiario de los fondos de la PAC, lo que muestra que no hay esta diferencia entre los países del norte y del sur.

Tenemos que hacer más controles en frontera. Podemos tener las mejores leyes, pero si no las aplicamos tenemos problemas

Sobre Mercosur, he estado en Brasil hace tres semanas con 80 empresas del panorama agroalimentario europeo y había muchos españoles. Los grandes ganadores del trato con Mercosur son los países con muchas indicaciones geográficas, como es el caso de España, Francia, Italia, Grecia o Portugal. Además, para los sectores más sensibles por las posibles importaciones del bloque americano hemos establecido cláusulas de salvaguarda.

Las discrepancias con la propuesta de la Comisión han hecho que la institución crease el denominado ‘Objetivo Rural’, que obliga a los Estados miembros a destinar un 10 % del fondo único a políticas agrarias y de pesca. ¿Cómo se ha desarrollado este cambio ante la presión ejercida por el Parlamento?

–Las discusiones sobre este tema comenzaron el 16 de julio, con la presentación de propuesta del MFP, y todavía no han llegado a su fin. Los Planes Nacionales y Regionales siguen con la dotación inicial de 865.000 millones, pero hemos detectado la inseguridad del sector y el riesgo de que los ministros de cada Estado miembro tuvieran que pelearse por la cantidad en cada país. Por eso se ofrece más seguridad de que estos fondos lleguen al mundo rural y se aseguran unos 65.000 millones más garantizados para estas zonas. El sentimiento de que se perdía el segundo pilar de la PAC, el del desarrollo rural, queda solucionado de esta manera. Se han hecho grandes cambios y hemos garantizado la implicación de las regiones para que los ministros de Agricultura de cada país traten esta política y decidan qué hacer con los fondos.

–El pago de la deuda de los Fondos Next Generation ha condicionado la propuesta del MFP, por lo que hay un sentimiento entre los agrarios de que son ellos los que la están pagando con un recorte a la PAC

–Esa es una interpretación que hacen algunas organizaciones o políticos que no se corresponde con la realidad. Los agricultores no pagan la deuda de los Fondos Next Generation y siguen contando con un presupuesto sólido de 302.000 millones más los 65.000 millones que se suman con el Objetivo Rural. El dinero ya está y puede llegar a ser más porque la negociación acaba de empezar. Los agricultores han recibido ayuda con los fondos Next Generation. Por ejemplo, en España el tema del agua es muy importante y estos medios se han empleado para la modernización de sistemas de riego, inversiones en digitalización o implementación de energías renovables. Esto beneficia mucho al sector. Hay que dejar claro que los agricultores no son los que pagan la deuda de los Next Generation porque su dinero ya está sobre la mesa con los más de 360.000 millones que están asegurados.

Christophe Hansen, comisario europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, en conversación con El Debate

Christophe Hansen, comisario europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, en conversación con El DebateE.D.

–Los acuerdos con terceros países han generado un profundo malestar en las explotaciones europeas y la Comisión los defiende y destaca su importancia por la compleja situación geopolítica. ¿Cómo garantizará la UE que los productos que entran en su mercado se produzcan con las mismas condiciones que los europeos?

–Para empezar, hay que decir que la UE exporta muchísimo más productos agroalimentarios de los que importa, por lo que estamos muy pendientes de mercados que se pueden abrir y que pueden ser imprescindibles para sectores que sufren por coyunturas puntuales como puede ser ahora con el vino, que se ve muy perjudicado por los aranceles de Estados Unidos. Es muy importante abrir también nuevas oportunidades y hay sectores exportadores españoles que pueden aumentar su negocio, como en el caso del aceite de oliva o los ibéricos. Desde el primer momento que presentamos la alianza con Mercosur señalamos que necesitamos más reciprocidad en el comercio internacional. Estamos trabajando para que si hay un producto fitosanitario prohibido en la UE no se puedan importar productos que hayan sido tratados con él, aunque estén por debajo del Límite Máximo de Residuos permitido. Lo que es malo para la salud humana y la biodiversidad en Europa también lo es fuera y eso lo vamos a presentar antes de que acabe 2025.

La UE tiene un desafío con la migración y por eso es importante trabajar con Marruecos para que la gente tenga una perspectiva económica en su país y no tenga que venir a Europa

Otra línea de trabajo importante es hacer más controles, porque podemos tener las mejores leyes, pero si no las aplicamos tenemos problemas. Eso es responsabilidad de los Estados miembros, ya que son sus aduanas y sus autoridades sanitarias las que tienen que controlar esto en sus puntos de entrada a la UE. Eso es una responsabilidad nacional de cada país. La UE tiene que mejorar en otro aspecto, y es que si restringimos sustancias activas tenemos que ser igual de ágiles para habilitar alternativas que protejan la producción de nuestros agricultores. Esta Comisión está trabajando con mucha intensidad para ser más estrictos con los alimentos que importamos.

–Los eurodiputados españoles con los que ha hablado recientemente El Debate indican que los países piden a la UE que sea la encargada de aumentar este control en frontera y hablan de la creación de un Observatorio Europeo para ello. ¿Es cierto?

–Sí, estamos reflexionando sobre ello y lo trataremos próximamente, aunque hay que recordar debemos respetar las reglas que marca la Organización Mundial del Comercio (OMC) porque nosotros también queremos exportar nuestro aceite de oliva, nuestro vino o nuestros quesos y hay que cumplir.

–Uno de los casos que más polémica ha generado en España sobre los pactos con terceros países es la modificación del acuerdo Euromediterráneo con Marruecos para cumplir con la sentencia del TJUE. ¿Cuál es su posición como comisario de Agricultura?

–El nuevo acuerdo no introduce ningún nuevo acceso al mercado ni ninguna nueva preferencia. El principal objetivo es corregir los problemas detectados por el TJUE en el trato anterior y uno de los problemas era la correcta identificación de los productos agrícolas que vienen del Sahara Occidental. Este nuevo marco exige que estos productos se identifiquen mediante la especificación de la región del territorio del Sáhara Occidental en la que se ha cultivado. Me parece que es una evolución positiva.

–Es decir, que la Comisión Europea está a favor de que Marruecos explote los territorios del Sáhara Occidental

–No hay una posición fija sobre esto, pero lo que está claro es que el origen de los productos tiene que estar marcado muy claramente.

–El nuevo acuerdo señala que la UE ayudará a financiar infraestructuras para que Marruecos cultive en el Sáhara Occidental. ¿Cómo explica a los agricultores españoles que la UE ayude a construir instalaciones como invernaderos que aumentarán su competencia mientras que aquí el acceso al agua es un gran problema?

–El tema del agua es una preocupación que compartimos en la UE y en el norte de África. La UE tiene un desafío con la migración y por eso es importante trabajar con Marruecos para que la gente tenga una perspectiva económica en su país y no tenga que venir a Europa. Esa cooperación es importante, pero tenemos que discutir abiertamente sobre esta competencia, aunque es más complejo de lo que se piensa en muchos casos.

–Sobre el relevo generacional, en muchas producciones lamentan que estos acuerdos asfixian su actividad y les impide modernizarse para que la actividad sea rentable para los jóvenes

El relevo generacional es una de mis prioridades porque la realidad es preocupante. En Europa solo el 12 % de los agricultores tienen menos de 40 años y la media de edad es de más de 57. En España es todavía peor: solo el 7,7 % de los agricultores tienen menos de 40 años y la edad media es 59 años. Es un desafío muy grande y la solución no está tan fácil. Para empezar vamos a gastar más dinero de la PAC para los jóvenes agricultores, ya que en la propuesta destinamos un 6 % de los fondos a ello frente al 3 % de la partida anterior. El esfuerzo tiene que ser algo más que el dinero, por eso queremos facilitar el acceso a la tierra. Que las grandes explotaciones se coman a las pequeñas poco a poco nos preocupa porque les quitan la tierra a los jóvenes agricultores.

Todo lo que tenemos que cambiar juntos no se hace en un mes ni en un año, pero en el mandato de cinco años se puede hacer mucho para aumentar la competitividad del sector

El acceso a la financiación es muy duro para los jóvenes y por eso trabajamos con el banco europeo de inversiones para tener programas y seguridades de que tanto los jóvenes como las mujeres tengan acceso. Hay muchas cosas que hacer a nivel regional y nacional, porque si hablamos de sistemas de pensiones atractivos para los agricultores más veteranos dejarán la actividad solo si tienen una pensión suficiente que les compense.

Además, hay que vigilar quién invierte en la tierra, porque es un peligro muy grande que grandes inversores, a veces europeos y a veces extranjeros, acaparen la tierra y al final sean ellos los que perciben el dinero de la PAC. Eso me parece injusto porque los fondos son limitados y es una política creada para la gente que trabaja la tierra, que trabajan con los animales y que contribuyen activamente a la seguridad alimentaria.

–Su nombramiento fue bien acogido por las organizaciones agrarias en España, aunque a veces se le señala porque tiene buenas palabras, pero no lleva a término del todo sus ideas.

–Tengo muchas ideas que necesitan tiempo. El mandato tiene cinco años y no todo se puede cambiar en el primer año. Hemos empezado muy fuerte, solo esta semana hemos llegado a un acuerdo para la simplificación de la PAC y sobre las prácticas comerciales desleales.

Con la futura PAC hemos presentado una simplificación increíble comparado con lo que tenemos ahora y eso se sentirá cuando entre en práctica. Estamos en contacto directo con el sector. En este tiempo he visitado 25 Estados miembro y este mes voy a acudir a los dos restantes. Este intercambio con los agricultores locales es fundamental para seguir trabajando. Todo lo que tenemos que cambiar juntos no se hace en un mes ni en un año, pero en el mandato de cinco años se puede hacer mucho para aumentar la competitividad del sector, una palabra que se ha perdido capaz un poco durante los últimos años y nosotros la hemos puesto de nuevo en la mesa.

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