Jabalíes.
La matanza pacífica para salvar a los cerdos de la peste porcina africana
El foco de peste porcina africana (PPA) detectado en Sardañola del Vallés (Barcelona) el pasado 26 de noviembre ha puesto en jaque al porcino español, el sector ganadero de mayor valor económico del país.
El regreso de la enfermedad, erradicada en España en 1995, amenaza los cerca de 9.000 millones de euros generados cada año por unos cerdos domésticos para los que el aislamiento es más prioritario que nunca.
La sobrepoblación de especies transmisoras de enfermedades como el jabalí, cuya población pasó de 200.000 ejemplares en 1990 a más de 1.300.000 en 2024, según datos de la Fundación Artemisan, la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (Secem) y las federaciones de caza, se distingue como uno de los principales factores de riesgo en la propagación de esta dolencia que solo se contagia a jabalíes y cerdos, no al ganado bovino, ovino, avícola ni a las personas.
La necesidad de realizar un control cinegético de la fauna salvaje es una realidad; sin embargo, la alarma por el posible avance del virus no da margen de error y exige actuaciones con precisión cirujana. El papel de los cazadores, que han ofrecido su disposición para colaborar en todo lo necesario con el Ministerio de Agricultura, las comunidades autónomas y los servicios de sanidad animal, será fundamental, pero por el momento tendrá que esperar a una fase para la que todavía quedan semanas.
Fuentes expertas en sanidad animal destacan la importancia de molestar lo menos posible a los jabalíes localizados en el radio de seguridad de 6 kilómetros para evitar su desplazamiento y reducir las probabilidades de transmisión. La prioridad ahora es encontrar el mayor número de jabalíes muertos dentro del área de seguridad y que se produzca una matanza pacífica a manos del virus –sin intervención del ejército ni de cazadores– y que se analicen y retiren todos los ejemplares. El incremento de muertes de jabalíes con PPA será una buena noticia en términos de salud animal, siempre que se de dentro del radio de seguridad.
El efecto de la propia peste porcina africana acabará prácticamente con la totalidad de los jabalíes contagiados, por lo que es trascendental que estas bajas se concentren en torno a la zona cero y no lleguen a comarcas próximas como Lérida, provincia con más cerdos de España.
La regionalización y la zonificación se distinguen como las dos herramientas esenciales para salvar al porcino español de la PPA. La regionalización permite que solo las granjas situadas en el área de seguridad marcada por la Comisión Europea, que alcanza a 91 municipios, se vean sometidas a las importantes restricciones que –entre otras cosas– únicamente permitirán que vendan sus productos dentro de España. De esta manera, el resto de ganaderos de porcino pueden continuar con sus ventas al exterior.
La solución científica se sostiene en una zonificación que requiere un desarrollo ajeno a las presiones procedentes de los distintos sectores políticos. La primera parte consiste en limitar el acceso al foco para que los jabalíes no se muevan a otros lugares. Cuando la densidad de población de estos ungulados se hunda como consecuencia de la enfermedad, una de las siguientes intervenciones será un control centrípeto; es decir, plantear una gestión de la fauna salvaje desde fuera del radio en el que se ha detectado el foco hacia dentro para limitar la capacidad de expansión de la PPA.
La entrada en acción de los cazadores en colaboración con las autoridades, tal y como se ha demostrado en otros países europeos que han sufrido la misma problemática, jugará un papel determinante contra la peste porcina africana, ya que la cinegética intensifica el control de la sobrepoblación de jabalíes, permite la detección temprana de casos y equilibra la convivencia entre especies tanto en el campo como en entornos urbanos.