El agricultor almeriense Germán Fernández prepara un almuerzo con hortalizas recién cogidas@GermanAgrolife | You Tube

Un agricultor presume de un privilegio único del campo: «Este lujo no se lo pueden permitir los millonarios»

Al sol al lado, sobre una caja de verduras y en la puerta del invernadero, Germán se da uno de esos pequeños placeres de valor incalculable

La soberanía alimentaria se ha convertido en uno de los grandes retos que afrontan los países. El complejo contexto geopolítico hace que los estados traten de depender lo menos posible de terceros, no solo en suministros clave como el gas o el petróleo, también en los productos más básicos.

Las tensiones comerciales derivadas de importantes conflictos mundiales han provocado implicaciones directas en el bolsillo de los ciudadanos, lo que hace que desde entornos ajenos al campo se valoren cada vez más los espacios destinados a la producción agroalimentaria.

Este peso que adquieren las explotaciones agrícolas y ganaderas queda retratado en un vídeo publicado por Germán Fernández (@germanagrolife), uno de esos influencers del campo que muestra en redes los detalles de su día a día dedicado a la agricultura.

«Os voy a mostrar uno de los lujos que ni la gente con más dinero del mundo se puede permitir», indica en el comienzo del vídeo Germán, que pide al cámara que le siga al interior del invernadero.

La infraestructura dedicada a cultivos en los que España es una potencia europea, con tomates y pimientos, se convierte en la mejor despensa para el agrario: «Cogemos unos tomatillos cherry por aquí y también un tomate raf», apunta Germán, que cuando parece que ya tiene su aperitivo se dirige a otra parte del invernadero: «Unos pimientos. Vamos a seleccionar este, que tiene Thrips parvispinus», muestra el agricultor, que arranca un pimiento que sufre los efectos del una plaga de insectos que provoca daños estéticos en la hortaliza, lo que impide su comercialización, aunque es comestible. «Esto es lo que no quiere la gente», comenta.

Al sol al lado de un pequeño tractor, sobre una caja de verduras y en la puerta del invernadero, Germán se da uno de esos pequeños placeres de valor incalculable. El agricultor corta los alimentos, recién cogidos de la mata, y los introduce en un bocadillo al que muy pocos pueden tener acceso, ya que ejemplifica la autonomía que dan las labores agrarias. «¿Y qué me comentas? Buenísimo. Y de postre unos tomates cherry. Decidme quién se puede permitir un lujo como este, nadie, solo los agricultores», asevera Germán, que insiste en que «este lujo no se lo pueden permitir los millonarios».

«Ser agricultor y amar lo que uno hace cultivando la comida que nos llevamos a la boca, eso es ser verdaderamente rico»; «Que razón tienes, ojalá pudiéramos permitirnos esos lujos todos los días y saber valorarlo así»; «Totalmente de acuerdo. Y totalmente agradecido: los agricultores y ganaderos sois más que indispensables; ¿de que íbamos a comer la mayoría?», señalan en los comentarios los seguidores de @GermanAgrolife.