Detalle de una planta de tomates cherry
Los Estados miembro esconden a la UE sus datos sobre la importación de tomate de Marruecos
Los agricultores consideran que la modificación normativa de la institución europea para favorecer el producto magrebí agrava una preocupante opacidad
La Comisión Europea ha reconocido en una reunión mantenida recientemente con la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) el desconocimiento sobre los kilos de tomate procedentes de Marruecos y el Sáhara Occidental.
Los agricultores han reprochado a la UE la desaparición de estadísticas oficiales sobre la cantidad de tomate que entra en el viejo continente, algo que, según habría indicado a COAG Christophe Hansen, comisario europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, se produce porque desde las autoridades aduaneras de algunos países no se informa sobre el volumen de tomate importado desde Marruecos ni el Sáhara Occidental, ni de las cuantías económicas sobre tasas arancelarias.
La organización agraria denuncia que las importaciones de tomate procedentes de Marruecos y el Sáhara Occidental han desaparecido de las estadísticas oficiales de la Comisión Europea, pese a que los envíos continúan llegando con absoluta normalidad a los mercados comunitarios.
«En la actual campaña, las cifras de importaciones de estos orígenes han dejado de actualizarse en la web de la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea, que se limita a indicar que dichas cifras se encuentran muy por debajo de los niveles habituales. La realidad del mercado contradice completamente estos datos: dada la importante presencia del tomate de Marruecos y Sáhara Occidental en las últimas campañas en el mercado europeo, una retirada del mismo en la magnitud que muestran las cifras europeas habría supuesto un notable incremento de los precios en los mercados, algo que no se ha producido», lamenta Andrés Góngora, responsable Estatal de Frutas y Hortalizas de COAG.
Los agrarios recalcan que el comisario Hansen evidenció que existe un problema en la transparencia de los envíos a la UE de tomate. Los afectados destacan que este «agujero negro informativo» se habría agravado tras la modificación del acuerdo de asociación entre la UE y Marruecos para esquivar la sentencia del TJUE que declaraba ilegal incluir los tomates y melones del Sáhara en el trato bajo etiquetado marroquí.
«Ahora comprobamos cómo la incertidumbre de las importaciones de las producciones del Sáhara Occidental y Marruecos continúa y se acrecienta. Los operadores y grandes empresas que producen allí siguen sembrando dudas sobre sus productos, que continúan bajo la sombra de la sospecha, más si cabe cuando son las propias autoridades marroquíes las que han quedado encargadas del control de estas importaciones», ha aseverado Góngora, que inaceptable avanzar en una mayor liberalización comercial, que solo beneficia a las grandes empresas y perjudica al modelo productivo social y profesional hasta hacerlo desaparecer.
«Resulta una tomadura de pelo que la UE busque ahondar en la posible integración de Marruecos en el mercado europeo, cuando son conscientes de que ese camino destruye las explotaciones medianas y pequeñas y tampoco beneficia a las personas consumidoras en el largo plazo. Mientras, no son capaces ni de informar verazmente sobre el volumen de importaciones, se sientan a la mesa para jugar con nuestro futuro», condena Góngora.
COAG ha solicitado por escrito tanto a las aduanas españolas como a los servicios de la Dirección General de Fiscalidad y Unión Aduanera de la Comisión (DG TAXUD) información puntual y actualizada sobre esta situación, que se resuelva lo antes posible y se esclarezcan las causas de esta inaceptable falta de transparencia.
Según datos aportados por la organización agraria, el vecino del sur supera con creces la cuota de 285.000 toneladas al año de tomate libre de impuestos a un precio mínimo de 0,46 euros el kilo.
La estimación apunta a que, desde 2019, Marruecos habría excedido en unas 230.000 toneladas al año el límite de tomate que está exento de tasas. Esto se que traduce en algo más de 14 millones de euros de canon anual que el país magrebí habría eludido.
«Parece evidente que el cambio de normativa en lo que se refiere a etiquetado y trazabilidad para acomodar las demandas marroquíes sobre el Sáhara Occidental no está siendo trasladada a la práctica y la oscuridad sobre las importaciones se ha incrementado, generando mayor incertidumbre sobre estos productos y sobre los propios mercados», concluye Góngora.