Un ganadero demuestra la bravura de los toros de lidia durante su cría
Un ganadero demuestra la bravura de los toros de lidia durante su cría
Los toros de lidia son una de las joya de la ganadería y de la tradición española, pero su cría es todo un reto para sus dueños
La bravura del toro de lidia, uno de los grandes símbolos de la cultura española, no entiende de discursos impregnados de argumentos ideológicos que nada entienden de la realidad del campo.
El ejemplar es un elemento más distintivos y reconocidos dentro del mundo rural y ganadero de la península ibérica. Este animal, resultado de siglos de selección genética y tradición, mezcla fuerza, nobleza e instinto, lo que le convierte en una especie única y además beneficiosa para la conservación de ecosistemas como la dehesa.
Este papel se ve amenazado recurrentemente por el discurso ecologista, que trata de disfrazar la fiesta nacional de maltrato, lo que evidencia el profundo desconocimiento de todo lo que rodea al toro desde su cría.
Uno de los comentarios habituales desde estos entornos es que los toros actúan con fiereza por un supuesto sentimiento de acorralamiento y amenaza; sin embargo, los que tratan al animal desde su nacimiento y durante años muestran el carácter y en definitiva la naturaleza del toro de lidia, seleccionada minuciosamente desde su árbol genealógico para hacer gala de una embestida única.
El instinto del toro bravo le conduce al enfrentamiento en su afán por dominar el territorio. Esta esencia provoca imágenes impresionantes en las fincas, donde tal y como demuestra esta publicación, las peleas sirven como una lección de la vida misma.
«Qué peligro», indican en la cuenta de X de la ganadería Luis Algarra Polera (Almadén de la Plata, Sevilla) en referencia al brutal choque entre dos toros que batallan por su espacio en la manada.
El rugido de los toros anticipa un impacto que recoge tanto el ímpetu como la nobleza del toro bravo, que fija su objetivo en su oponente y arremete contra él con hasta que se entrega. El arranque de uno de los toros de la ganadería sevillana desarbola a su contrincante, que nada tiene que hacer cuando pierde el cara a cara y se convierte en un pasajero del violento viaje contra el vallado.
«¡Eh, eh eh!», es todo lo que alcanzan a palabrear los testigos, abrumados ante esta demostración de poder. «Niños, esto es la naturaleza. Los animales luchan y a veces se matan entre ellos. A veces es terrible y, a veces, preciosa», señala sobre el episodio la Fundación Toro de Lidia, la entidad sin ánimo de lucro destinada a la promoción y la defensa jurídica de todas las tauromaquias en España, que aprovecha la enseñanza que deja el caso para reivindicar al animal.