Explotación agrícola en Moguer (Huelva) dedicada al cultivo de la fresa y afectada por el temporal.
El drama de las inundaciones en el campo: la mayoría de la aceituna y de los frutos rojos perdidos
Los agricultores piden medidas «excepcionales, ágiles y proporcionales a una situación extraordinaria» que amenaza seriamente la continuidad de miles de producciones
Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo y Marta. Esta es la denominación que han recibido cada una de las borrascas que llevan al límite a los agricultores españoles en este inicio de año y que continúan con una tendencia de exceso de lluvia y viento vigente desde el último mes de 2025.
La presión en las explotaciones por la excesiva acumulación de agua contrasta con la habitual escasez del líquido elemento. Esta ferocidad ha resultado especialmente sangrante en Andalucía, una de las comunidades autónomas con más peso en la agricultura nacional y que ha padecido graves consecuencias en producciones estratégicas como el olivar, cítricos, herbáceos, subtropicales o frutos rojos.
Jaén, mayor región productora de aceite de oliva del mundo, ha visto retrasada la recolección de la aceituna desde diciembre. Cada día de fuertes precipitaciones impedía dos días de recogida, ya que el terreno pasaba a ser fango y los accesos quedaban inservibles para acceder con las máquinas con las que se han modernizado las tareas para así incrementar la rentabilidad. El resultado es desastroso para los olivareros, que cuantifican la pérdida de aceituna en al menos un 50 %.
Francisco Elvira, responsable de Olivar de COAG Andalucía, apuntó en conversación con El Debate que al menos la mitad de la aceituna andaluza ya se daba por perdida y que en algunas zonas el desastre puede llegar al 80 %.
«Las inundaciones generalizadas, los encharcamientos persistentes y los destrozos en infraestructuras agrarias están afectando ya a todas las provincias andaluzas, con pérdidas productivas importantes y explotaciones en serio riesgo. El campo andaluz se encuentra atrapado en una cadena devastadora de borrascas, sin margen de recuperación entre un episodio y otro», recoge la organización.
La Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía estima pérdidas del 20 % de la producción agrícola andaluza, aunque a pie de cultivo el balance es más pesimista. Las áreas habituales dedicadas a la siembra de cultivos herbáceos han quedado impedidas por el agua, que también ha sacudido a plantaciones de aguacate, cítricos, y ha retratado los trabajos agrícolas en cereales y apicultura.
La Asociación de Productores y Exportadores de la Fresa de Huelva (Freshuelva) ha comunicado que la exportación de frutos rojos en la provincia se ha reducido a la mitad entre diciembre y febrero en comparación con el mismo periodo de la campaña anterior.
«Las intensas y persistentes lluvias, acompañadas en algunos episodios por fuertes rachas de viento y fenómenos adversos, han provocado daños en explotaciones agrícolas en distintos puntos de la provincia, afectando tanto a las plantaciones como a las infraestructuras productivas y de manipulación. Estas circunstancias están repercutiendo directamente en el ritmo de recolección y en la planificación de la campaña de frutos rojos», traslada Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), que destaca el impacto económico tanto para las empresas productoras y comercializadoras, como para el conjunto del tejido agroalimentario de la provincia, con una mano de obra demandante con un menor número de jornadas de trabajo tanto en el campo como en los almacenes y centros de manipulación.
Agroseguro, la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados que se encarga de la gestión de los seguros agrarios por cuenta y en nombre de las entidades, cifra en 40.000 las hectáreas que podrían declararse siniestradas por las tormentas de las últimas semanas.
«La primera estimación económica del alcance del evento en España se situaría en el entorno de los 35 millones de euros. Los mayores siniestros se concentran en Andalucía, donde el primer cálculo de daños en cultivos asegurados supera los 20 millones. Una cifra muy elevada, si se tiene en consideración que las indemnizaciones agrícolas y ganaderas abonadas por Agroseguro en el conjunto de 2025 alcanzaron los 63 millones. Es decir, en poco más de un mes, la región ya alcanza un tercio del total abonado en todo el pasado año», afirma la entidad.
Los agrarios andaluces alertan del drama que supone esta sucesión de eventos atmosféricos para su forma de vida. «Reclamamos medidas excepcionales, ágiles y proporcionales a una situación extraordinaria que amenaza seriamente la continuidad de miles de agricultores y ganaderos andaluces», aseveran en COAG.