Ovejas junto a sus corderos en un establo
Sin corderos para el Ramadán ni para lo que queda de año: «Para qué quiero que valgan 150 euros si no hay»
La falta de animales impedirá el habitual aumento de las exportaciones por este motivo
Faltan corderos en las explotaciones ganaderas. Las sequías sufridas en los últimos años y los efectos de la lengua azul han diezmado la producción en las granjas de ovino, que a las dificultades mencionadas para la reposición de animales han sumado los devastadores efectos del tren de borrascas que protagoniza el invierno en España.
La escasez se arrastra desde hace tiempo. Los datos disponibles de 2025, de enero a noviembre, evidencian que tanto la exportación de ovino vivo como la de carne de ovino han sentido las consecuencias de la carestía respecto a 2024: las ventas de ovino vivo a otros países han caído un 20,02 % de enero a noviembre en comparación con la referencia de 2024, de 53.102,99 toneladas a 42.467,64; mientras que el descenso en la carne de ovino ha sido menos pronunciado, un 11,14 % de bajón de 43.807,96 toneladas a 48.686,65.
Este retroceso resulta especialmente sangrante ante la llegadas de fechas clave para el consumo, donde los ganaderos levantan la rentabilidad en sus producciones. El mundo musulmán celebra desde la noche del 17 de febrero el Ramadán, momento en el que las ventas de ganado ovino nacional se multiplican; sin embargo, la falta de animales impedirá ese empujón tan reseñable en las ventas.
«Venimos años muy malos de sequía y lengua azul que han castigado profundamente al sector. A este daño hay que sumar las consecuencias de los temporales que han hundido la paridera. El déficit de cordero se mantendrá más allá del Ramadán, va a faltar durante todo el año», advierte en conversación con El Debate Antonio Punzano, responsable de ovino en COAG.
El también ganadero señala que la cabaña de ovino ha adolecido el cúmulo de obstáculos a su actividad: «La lengua azul ha provocado una cantidad desproporcionada de abortos, una fertilidad a la baja y la muerte de muchas madres. A esto hay que sumarle los efectos de los temporales, ya que un importante número de animales que han nacido en las últimas semanas han muerto por la hostilidad del clima».
«El precio del cordero va a subir sí o sí por una cuestión de oferta y demanda, aunque los ganaderos preferimos que se mantenga porque consideramos que los valores son razonables y no queremos que se desincentive el consumo, pero si no hay, subirá», explica Punzano, que detalla que la falta de remanente de cordero se ha agudizado con la proximidad temporal de este año entre el Ramadán y la Navidad, momento de mayor consumo interno en España.
El dirigente de COAG indica que el alza de precios nunca compensa la falta de ganado. «Para qué quiero que un cordero valga 150 euros si no tengo para vender, de poco me sirve si no hay ganado. Si en unas condiciones normales tengo 500 corderos y ahora tengo 100, pues por muy caro que valga no va a compensar lo que he perdido».
Punzano ahonda en que, además de las muertes que ya se han dado en el ovino de extensivo, las bajas irán a más: «Este agujero se va a ver cuando deje de llover y los corderos empiecen a padecer unos hongos que son muy difíciles de curar. Esta paridera se da prácticamente por perdida en algunas zonas de Andalucía, donde más ha llovido». La valoración inicial apunta a una media de mortalidad de entre el 40 y el 50 % de cabezas de ovino por explotación en Andalucía.