Carrera de camellos en el Golfo Përsico
El combustible español para camellos y caballos de carreras entra en emergencia por la guerra en Irán
La alfalfa española es la preferida de veterinarios y gestores de cuadras de élite en toda la Península Arábiga
El conflicto bélico en Irán que ha provocado el cierre del Estrecho de Ormuz, vía marítima por la que pasa el 20 % del petróleo mundial, deja grandes implicaciones en todos los sectores económicos.
La guerra en Oriente Medio erosiona algunos de los pilares de las grandes potencias del globo y salpica otro intereses menos conocidos, pero a su vez trascendentales para fuerzas productivas de distintos países.
Este es el caso de la cadena de valor de la alfalfa española, que encuentra en Arabia Saudí y los Emiratos Árabes (EAU) –aislados logísticamente ahora por la escalada militar en Irán– el 40 % del destino de sus exportaciones (280.000 toneladas) suministran el forraje con el que se alimentan a miles de caballos de carreras y camellos de alto valor en el Golfo Pérsico.
Según datos proporcionado por COAG, España es el primer productor y exportador europeo de alfalfa deshidratada. Las regiones productoras clave son Valle del Ebro, ( Aragón, Cataluña y Navarra), líderes nacionales con más de 100.000 hectáreas de riego modernizado; Castilla y León y, en rápido crecimiento, Castilla-La Mancha y Andalucía. El mercado español de alfalfa alcanzó los 452 millones de dólares en 2025 y se prevé que llegue a los 563 millones de dólares para 2030.
«Alimentamos a los caballos del jeque con alfalfa del Ebro», ha subrayado, Javier Fatás, responsable de Forrajes de la Comisión Ejecutiva de COAG, que destaca que buena parte del destino final del forraje español es tan singular como relevante: caballos pura sangre árabe en hipódromos de Dubái y Abu Dabi, caballos de enduro de alto rendimiento, y una cabaña camélida de casi medio millón de cabezas en Arabia Saudí, cuyas carreras de camellos son un evento nacional subvencionado por el Estado.
La organización profesional agraria ahonda en que la alfalfa española es la preferida de veterinarios y gestores de cuadras de élite en toda la Península Arábiga. «Esa posición ganada durante décadas puede evaporarse si la crisis logística persiste y los compradores buscan nuevos proveedores», advierten.
El formato más exportado son las balas deshidratadas (79,6 % del total), muy demandadas por su alta densidad nutricional y facilidad logística en transporte marítimo de larga distancia. Los pellets representan el 20,4 % restante.
El bloqueo del Estrecho de Ormuz significa que ni la ruta alternativa por el Cabo de Buena Esperanza, (20 días más larga y un 256 % más cara) permite hoy llegar a los puertos saudíes y emiratíes. Las navieras Maersk y Hapag-Lloyd han anunciado la suspensión de operaciones en la zona «hasta nuevo aviso».
«España exporta alfalfa por un valor superior a 400 millones de euros anuales. Detrás de cada tonelada hay familias agricultoras que han invertido en modernización de regadíos, en maquinaria y en sistemas de calidad. No podemos permitir que una guerra ajena destruya en semanas lo que hemos construido en décadas», ha indicado Fatás, que señala que se trata de «una emergencia comercial de primer orden».
Los agricultores solicitan al Gobierno de España y a las comunidades autónomas con más producción de alfalfa la habilitación de líneas de avales y aplazamientos financieros para los afectados por la paralización de envíos al Golfo Pérsico; la activación de gestiones diplomáticas para garantizar la continuidad de los contratos en vigor con Arabia Saudí, EAU y Qatar, comunicando a esos gobiernos que España mantiene el compromiso de suministro tan pronto como la vía marítima lo permita; y la apertura de una mesa de crisis sectorial con las organizaciones agrarias y las cooperativas exportadoras para coordinar una respuesta común y evaluar la posibilidad de desviar parte del volumen a mercados alternativos.