Uno de los puntos clave de su denuncia es la imposibilidad de trabajar con normalidad
Ganadería
José Bustos, ganadero, denuncia la falta de respeto en el campo: «Hace falta un poco de concienciación»
El creador de contenido relata cómo visitantes se acercan sin permiso a su rebaño y advierte del riesgo, especialmente en presencia de mastines
El contacto entre el mundo urbano y el entorno rural está generando situaciones de tensión cada vez más frecuentes. Así lo expone un ganadero que, a través de un vídeo, denuncia la actitud de algunos visitantes que se acercan sin control a su rebaño. Según explica, estos comportamientos «alteran a los animales y dificultan su trabajo diario».
«No me dejan terminarme la torrija», comenta al inicio, en un tono distendido que pronto da paso a la queja. Relata cómo, mientras se encontraba en el campo con sus cabras, varios niños comenzaron a correr hacia ellas en una zona rodeada de chalés. La escena, asegura, no es puntual, sino repetida.
El ganadero describe que, en el momento de los hechos, él se encontraba apartado, comiendo a la sombra, mientras las cabras pastaban con normalidad. Sin embargo, la situación cambió cuando observó que algunos menores se dirigían directamente hacia el rebaño.
«Yo creo que hace falta un poco de concienciación de la gente. A que los animales se tienen que respetar», subraya. Su queja no se centra en la presencia de visitantes, sino en la forma en la que interactúan con los animales. Reconoce que no le molesta que se les observe o se les fotografíe, pero insiste en que debería hacerse con educación y pidiendo permiso.
«A mí no me importa. Pero lo que sí pido es un poco de educación, un poco de respeto», añade, insistiendo en la necesidad de mantener una distancia prudente.
El riesgo de los mastines
Uno de los puntos clave de su denuncia es la imposibilidad de trabajar con normalidad debido a este tipo de situaciones. El ganadero explica que no puede llevar consigo a sus mastines, perros encargados de proteger el ganado, precisamente por el comportamiento de algunos visitantes.
«Los mastines, cualquier cosa que vean correr hacia el rebaño, van a ir a por ellas. Sea un niño, sea una bicicleta, sea un zorro, sea un lobo», advierte. En este sentido, señala que un posible incidente recaería sobre él, incluso si las personas se encuentran dentro del terreno del rebaño.
Una carencia de educación ambiental
Más allá del episodio concreto, el testimonio plantea una reflexión más amplia sobre la falta de conocimiento del entorno rural. El protagonista considera que existe una desconexión entre la sociedad y el campo que debería abordarse desde la educación.
«Deberían de enseñarles que en los colegios y en los institutos debería haber alguna asignatura que sea de educación ambiental», propone. A su juicio, este tipo de formación permitiría entender mejor cómo actuar ante un rebaño, identificar posibles peligros y respetar el trabajo ganadero.
Un trabajo exigente e invisible
El ganadero también pone el foco en la dificultad de su labor diaria. Explica que mantener a las cabras tranquilas y alimentándose sin sobresaltos requiere un esfuerzo constante y conocimiento del comportamiento animal.
«Que las cabras estén así tranquilas comiendo cuesta lo que no está escrito», afirma. Una tarea que, según indica, solo comprenden quienes viven de la ganadería.