Cartuchos de caza
Los cazadores consiguen que la UE amplíe la retirada del plomo en los cartuchos contra el rechazo del Gobierno
Josep Escandell, presidente de la RFEC, califica de incomprensible la actuación del Ejecutivo
el Comité REACH de la Comisión Europea ha introducido una variación en su texto sobre los cartuchos de plomo, que contemplaba la prohibición en 18 meses y la retirada de la munición metálica en tres y cinco años.
La modificación, que amplía el período transitorio a cinco años, ha sido bienvenida por la Real Federación Española de Caza (RFEC), que ha trabajado con insistencia pese a la posición inflexible de la que acusan al Gobierno de España, y en particular al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), de ignorar las solicitudes de reunión ni las aportaciones técnicas de los cazadores.
«Frente a esa postura, no se ha trabajado en garantizar una transición real: no se han definido alternativas viables, no se ha consultado con la industria armera ni con los cazadores, ni se han planteado medidas como incentivos para la renovación de armas o la gestión de los stocks existentes», denuncian los cazadores, que consideran que cualquier periodo transitorio será insuficiente si no va acompañado de una solución real que garantice la seguridad, la eficacia y un coste asumible para los cazadores.
El nuevo texto establece un plazo de cinco años para retirar los perdigones en caza menor y tiro deportivo y, por el momento, deja fuera del ámbito de prohibición las balas de cualquier calibre. Los cazadores insisten en que los plazos siguen sin ser realistas y reclaman una ampliación hasta los 10 años, ya que señalan que no existe una alternativa al plomo que sea viable desde el punto de vista técnico, económico y de disponibilidad.
Josep Escandell, presidente de la RFEC, califica de incomprensible la actuación del Gobierno al entender que ignora dos realidades clave de España: «La necesidad de disponer de grandes cantidades de munición para el control de especies como el conejo o el jabalí, y las condiciones de nuestra caza, que se desarrolla en terrenos donde alternativas como el acero pueden suponer un problema de seguridad».
Los cazadores alertan de que una transición acelerada hacia la eliminación del plomo tendría un impacto negativo muy dañino para el sector. Según un estudio de Euractiv para la Federación Europea de Tiro Deportivo (ESSF) un 25 % de los cazadores abandonaría la actividad y un 30 % la reduciría. Además, cerca de medio millón de escopetas en España podrían no ser compatibles con alternativas como el acero, lo que generaría importantes consecuencias económicas y sociales.
La propuesta será votada previsiblemente en junio por los Estados miembros y, en caso de salir adelante, podría elevarse al Parlamento Europeo en septiembre, con una eventual entrada en vigor no antes de 2027. La RFEC apunta que continuará trabajando para ampliar los plazos y advierte de que ya prepara su estrategia en el Parlamento Europeo «para garantizar que la futura normativa no perjudique a la actividad cinegética en España».