Ganado vacuno en España
El mundo ideal de Planas vs la realidad: Moncloa saca pecho con el vacuno y el campo contiene la respiración
Los descensos del vacuno en las lonjas han dejado de pertenecer a casos aislados para convertirse en una tendencia
«El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación constata una mejora en los precios percibidos por los ganaderos, por encima de la media de la Unión Europea (UE)».
Esta es la principal conclusión que comunicó el Ministerio encabezado por Luis Planas después de la última reunión de la mesa sectorial del vacuno de carne, lo que, tal y como apuntan las organizaciones profesionales agrarias, evidencia la distancia entre la realidad que manda en los despachos y la que se sufre en las explotaciones ganaderas.
Una frase, que hace referencia al valor generado por la carne de vacuno en España en 2025, y que muestra la diferencia de pareceres entre el Gobierno; –que saca pecho de una «mejora en el comportamiento de los precios percibidos por los ganaderos»–, y los propios productores, que señalan desde hace semanas el momento de extrema delicadeza en el que se encuentra sus negocios.
Los descensos del vacuno en las lonjas han dejado de pertenecer a casos aislados para convertirse en una tendencia. La escasez de animales y la fuerte demanda, impulsada por el tirón de la exportación, han levantado durante los últimos tiempos el valor en origen del bovino a cotas impensables hace cuatro años; sin embargo, las cifras –que son considerables aceptables y no exageradas para los ganaderos– ya acumulan semanas de bajón.
El efecto de la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE) y el aumento de los costes derivados del estallido de la guerra en Ucrania provocaron una descapitalización general en las ganaderías, que en muchas casos tuvieron que sacrificar animales para ser viables. Esta recuperación de la cabaña, que continúa en camino, se ha topado con la crisis por la dermatosis nodular contagiosa, aunque la ralentización de la exportación impulsa el recorte de precios que plantea la industria y que provoca una gran inquietud entre los ganaderos.
«Los precios del vacuno todavía son buenos, los que hacen falta para ser rentables y sin ninguna exageración. Llevamos varias semanas con bajadas y la tendencia preocupa porque estos precios son positivos sobre todo si se comparan con lo que teníamos hace no tanto, cunado los terneros estaban prácticamente a la mitad que ahora. Eso sí, si los precios más bajos que ahora no será posible mantener la rentabilidad en muchas explotaciones», explica en conversación con El Debate Ramón Solanilla, presidente de Asaja Aragón.
El pulso que llega desde las explotaciones poco tiene que ver con el que presume el gabinete de Pedro Sánchez: «La realidad que explica el Gobierno y la que hay en las fincas es muy distinta. El Ejecutivo se maneja con datos y comparativas, pero las cifras reales son las que quedan en la cuenta y en los bancos de los ganaderos», recalca Solanilla, que señala que «por debajo de los precios actuales es muy fácil que las explotaciones vayan a pérdidas».
El bajón en la exportación destaca como el motivo principal de este frenazo comercial, con la mirada vigilante a los primeros efectos de la aplicación provisional del acuerdo con Mercosur. «Los ganaderos están preocupados por la inestabilidad que afrontan y por cómo la entrada de carne de países como Brasil puede hacer caer la demanda de nuestra carne en mercados habituales», asevera Solanilla en referencia a Italia, Polonia o Francia.
El dirigente de Asaja ahonda en la incertidumbre con la que conviven los ganaderos en su día a día, a la que se ha sumado recientemente la aparición de la dermatosis nodular contagiosa, que ha cerrado la exportación en vivo en muchas zonas del país y cuya evolución en el final de la primavera y el verano será clave.