Imagen de jabalíes con sus crías.Europa Press

Más de 26.000 jabalíes abatidos después, sobran otros 40.000: «Esto es consecuencia de la política woke»

Los cálculos, referentes solo a Cataluña, evidencian el descontrol de la fauna cinegética que sufre el país

El regreso de la peste porcina africana (PPA) a España después de más de 30 años sin la enfermedad en el territorio nacional deja, seis meses después, un impacto de más de 900 millones de euros y el veto de las venta en 30 países.

El golpe, aunque especialmente dañino en Cataluña –región en la que se localizan todos los casos positivos–, se intenta ver con cierto optimismo en las explotaciones. Tampoco hay otra opción. «El problema no es cómo se ha abordado la situación tras la primera detección, sino que se ha demostrado que el Gobierno omitió la gravedad del asunto durante muchos años», apunta en conversación con El Debate Pere Roqué, presidente de Asaja Cataluña.

El escenario es de extrema preocupación en las explotaciones, aunque considerablemente menos doloroso de lo que podría haber sido, ya que el mayor temor se ha evitado hasta el momento: «Los ganaderos han sostenido a pulmón el valor del porcino. Que la enfermedad no haya entrado en las explotaciones de cerdos, con la elevada cantidad de jabalíes que hay sueltos, es encomiable. Donde se nos exigía poner un refuerzo se han puesto por 20», destaca Roqué, que señala que la bioseguridad demostrada por la ganadería nacional es ejemplar.

Según la última actualización de la Generalitat de Cataluña, desde el 1 de enero de 2026 se han abatido 26.587 jabalíes en la comunidad, 6.127 en las zonas de alto riesgo. La estimación oficial trasladada recientemente en una entrevista para El País por Òscar Ordeig, consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Cataluña, es que en Cataluña hay entre 120.000 y 150.000 de estos animales y sobran la mitad, por lo que hasta alcanzar esa cifra habría que eliminar al menos otros 40.000 jabalíes.

«Cada semana hay nuevos casos, eso significa que queda mucho por hacer para contener la expansión de la PPA», lamenta Roqué, que evita hacer cálculos de cuántos jabalíes sobran en España. «La política woke de anteponer la fauna salvaje a las personas y la agricultura nos ha llevado a esta Las entidades animalistas ven un camión con cerdos y se quejan mucho, pero los que han invertido millones para proteger a sus animales son los ganaderos», asevera.

El dirigente de Asaja Cataluña subraya el perjuicio de la enfermedad en sus cuentas: «Los precios se mantienen bajos pese a que muchos países admitan la regionalización. España es uno de los mayores productores de porcino del mundo. Si el golpe para el sector no es peor es gracias al esfuerzo titánico de los ganaderos para que no haya habido ni un caso en las granjas», recalca Roqué, que recuerda que un solo positivo en una granja significaría el sacrificio de todos los animales de la explotación.

La sensación entre los ganaderos es que el Ejecutivo ha actuado cuando no quedaba otra. «Ni está ni se le espera. El interés del Gobierno parece que es no generar descontento con sus socios y ponerse de perfil en acciones que a lo mejor podrían causarles un coste político, como el control de la fauna salvaje. Al final los perjudicados son los ciudadanos y los ganaderos, que son los grandes responsables de evitar una propagación mayor la PPA en España», concluye Roqué.