Instalación fotovoltaica en España
No solo arrancan olivos: las talas para poner placas solares acaban con 30 hectáreas de encinar
El paraje está dentro de la Red Natura 2000 y catalogado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA)
La expansión fotovoltaica vuelve a salpicar al campo. La guerra total que viven en los municipios sevillanos de Lopera, Arjona y Marmolejo contra la expropiación de sus olivos para la instalación de placas solares se da de manera parecida en otras regiones y con la afectación de otros árboles, aunque la batalla de fondo es la misma.
El caso del olivar tradicional reivindica el respeto sobre las zonas de aprovechamiento agrario, mientras que en Jalance (Valencia), la resistencia local se focaliza en la defensa de un encinar repoblado hace 25 años con el sustento de fondos europeos.
La Asociación Naturalista de Ayora y el Valle (ANAV) ha denunciado ante la Guardia Civil el arranque de más de 30 hectáreas de encinar, con ejemplares de más de tres metros de altura, para la construcción del proyecto fotovoltaico de la empresa Promonrg Solar Fotovoltaica I SL.
El colectivo señala que el paraje está dentro de la Red Natura 2000 y catalogado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA); sin embargo, la Dirección General de Medio Natural y Animal de la Generalitat Valenciana, que llegó a estudiar alternativas, autorizó finalmente en mayo de 2025 la tala y triturado del bosque.
Un informe aportado por ANAV reprochaba que la acción de Promonrg Solar Fotovoltaica I SL implicaría «la pérdida de un encinar ya instaurado», por lo que se solicitaba expresamente excluir varias parcelas del proyecto por su elevado valor forestal y ambiental. La petición apuntaba a las parcelas 13, 14 y 17 del polígono 4 de Jalance. Esta reclamación fue desatendida al considerar que el proyecto ya había recibido anteriormente valoraciones ambientales favorables.
La organización ecologista tildó de «absurdo» acabar con un bosque de encinas, un ecosistema terrestre de absorción de dióxido de carbono (CO2), para reducir las emisiones de este mismo gas con la implantación de energías renovables. Además, ANAV condena el momento elegido para acometer la tala, ya que los trabajos se desarrollan en plena época de nidificación de aves y reproducción de numerosas especies silvestres. «Nada de esto parece preocupar ni a los promotores, ni a las autoridades medioambientales que debieran velar por impedir agresiones de esta envergadura», aseveran los defensores del encinar.