Dos pollitos que acaban de nacer en una incubadora

Dos pollitos que acaban de nacer en una incubadora

Así vive sus primeros segundos de vida un pollito recién nacido

Parece que el simple hecho de salir del cascarón es un esfuerzo titánico para un pollo, aunque en muy pocas horas consigue recomponerse y cambiar completamente su aspecto

Un pollito empieza a piar mucho antes de salir del cascarón. Un día antes el huevo ya murmulla. Está a punto de comenzar un proceso que requerirá un esfuerzo titánico, varias horas agónicas en las que con su pico y con su cuerpo tratará de romper el envoltorio que lo ha mantenido a buen recaudo durante 21 días.

Consiguen brotar de la cáscara con mucha torpeza y se toman un respiro antes de recobrar fuerzas para ponerse en pie. A veces parece que flaquean, pero, como si fuera un tic nervioso, hay una fuerza invisible que les da el empujón que necesitan y ¡Arriba!; ya están listos para dar saltitos sin rumbo junto a los otros huevos que también están empezando a mostrar signos de vida.

El primer pollito que ha salido del cascarón en la incubadora

El primer pollito que ha salido del cascarón en la incubadora

Han sido 21 días de calorcito, con gallina o sin gallina. Si hay gallina, clueca, ella es la que arropa los huevos sentándose encima, si no hay gallina... bendita incubadora. Con este aparato se consigue mantener a los futuros pollitos a la misma temperatura dándoles la vuelta para que todo el huevo sienta ese calor. En este caso, los pollitos del vídeo han nacido en Galicia.

Las gallinas ponedoras de Teresa y Gaspar dan buenos huevos pero, a falta de una clueca, decidió apartar nueve huevos del día y meterlos en la incubadora. Todo lo que hay que hacer en las próximas semanas es vigilar la temperatura y la humedad; si hace mucho calor, hay que bajársela, o si el porcentaje de humedad disminuye hay que echarle un poquito de agua.

Cuando el pollo consigue salir del huevo no lo hace con el aspecto con el que se le veía en las ferias, está mojado; de ahí que en Galicia cuando llueve y te mojas te dicen «puxécheste coma un pito». Aunque no tardarán en secarse. Hay que sacarlos de la incubadora y dejarlos apartados para que las plumas vayan cogiendo forma. En 24 horas conseguirán mostrar esa imagen que todos tenemos de un pollito.

Caseta que han construido para que vivan los pollitos hasta que puedan llevarse al corral

Caseta que han construido para que vivan los pollitos hasta que puedan llevarse al corral

Las primeras 24 o 48 horas no necesitarían comer porque pueden alimentarse de los propios restos de la placenta que los recubría dentro de la cáscara del huevo. Aún así se les puede poner un poco de comida, también agua, para que vayan alimentándose poco a poco. En la casita en la que ya viven estos pollitos gallegos también han puesto un suelo acolchado. Dentro hay un calentador elevado para que puedan ponerse debajo.

¡Todavía habrá que esperar un poco para conocer al resto de las gallinas del corral!

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