Cultivo de maízEuropa Press

El Gobierno de Sánchez, contra el maíz de Aragón por la araña roja: «Actúan por ideología»

Los cerealistas han recibido el portazo del Ejecutivo para la autorización excepcional que permite la utilización de Abamectina

«No podemos esperar». Esta es la sensación que trasladan desde las explotaciones de maíz de Aragón, la segunda región en España con mayor superficie en rendimiento de este cereal, ante la alerta causada por la araña roja.

Las altas temperaturas vividas en el último tramo de mayo y el inicio de junio han precipitado la llegada de este ácaro a los campos aragoneses. Las primeras larvas ya se instalan en las plantas para robar el alimento del maíz durante su desarrollo y hundir la cosecha.

Los agricultores de Aragón reclaman con desesperación la activación de medidas excepcionales, en línea de lo que consideran una situación extraordinaria, como es el adelanto de la llegada araña roja a los maizales: «El excesivo calor sufrido en el inicio del ciclo de cultivo ha favorecido una proliferación extraordinaria de la araña roja, que ha ha llegado unos 20 días antes de lo habitual. Si la plaga no se controla puede provocar importantes pérdidas de producción y calidad», señala en conversación con El Debate Ramón Solanilla, secretario General de Asaja Aragón.

Los cerealistas han recibido el portazo del Gobierno de Pedro Sánchez tras solicitar la autorización excepcional de utilización de Abamectina para el control de la araña roja en el cultivo del maíz. «No hay ningún producto tan eficiente contra la araña roja en el mercado como la Abamectina. Las alternativas permitidas son más caras y tienen menos efectividad. En una coyuntura como la actual, de incremento generalizado de costes, no hay ningún motivo para no permitir el uso excepcional de la Abamectina», reprocha Solanilla.

El difícil contexto geopolítico internacional tambalea los planes de los agricultores, que en el caso del maíz, además de soportar fuertes incrementos en el precio de fertilizantes, combustibles y las semillas, se enfrentan desarmados a la dañina incidencia de la araña roja: «Trabajamos con costes fijos altísimos, lo que nos obliga a alcanzar una producción de entre 12.000 y 15.000 kilos de maíz para ser rentables este año. Si el Gobierno no rectifica y nos impide utilizar la Abamectina va a ser muy difícil pasar de los 9.000 kilos por hectárea. Eso es un desastre para la rentabilidad del maíz en Aragón», lamenta el dirigente de Asaja.

Desde las explotaciones de maíz, esta negativa del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a autorizar la excepcionalidad para el uso de Abamectina solo se entiende desde una postura en la que la ideología tiene mayor importancia que la ciencia: «La negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a autorizar esta excepcionalidad se debe a motivos ideológicos. El Ejecutivo no permite la utilización porque actúan por ideología», asevera Solanilla, que subraya que no hay argumentos científicos para ir en contra de la solución planteada por los agrarios.

La Asociación General de Productores de Maíz de España (AGPME) entiende que el rechazo del Ministerio de Agricultura deja a los productores sin una herramienta eficaz para combatir una plaga cuya incidencia está en aumento.

«La falta de soluciones fitosanitarias eficaces puede provocar importantes pérdidas de rendimiento y calidad, afectando directamente a la competitividad y sostenibilidad económica de las explotaciones. Además, las alternativas disponibles en la actualidad presentan una eficacia limitada y obligan a incrementar el número de tratamientos, elevando considerablemente los costes de producción», precisan desde AGPME.

Los agrarios critican el comportamiento del Gobierno, al que señalar por ser más restrictivos que la propia normativa europea: «España siempre va un paso más allá de la Unión Europea (UE) en la utilización de materias activas permitidas y eso no es coherente con el clima que tenemos, más favorable a plagas y enfermedades en cultivos que no se esperan en otros países europeos como Francia, por ejemplo», indica Solanilla, que exige medidas excepcionales para una crisis excepcional para evitar una sangría en la cosecha de maíz.