El presidente de los EEUU, Donald Trump, en la cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía)Europa Press

La baza burocrática de Trump para cortar la relación comercial con España antes de sufrir represalias de la UE

La Casa Blanca argumentaría que existe una amenaza para la seguridad nacional para activar la herramienta legal que permitiría esta ruptura

Cada discurso, intervención, chascarrillo y matiz en las palabras de Donald Trump, presidente de EE.UU., pone en vilo a millones de ciudadanos de todo el mundo.

Los movimientos del controvertido líder norteamericano dejan importantes efectos en los mercados, más aún desde el inicio de la guerra en Irán, evento que ha desatado esta volatilidad y que sacude particularmente a la actividad agrícola, habitual víctima de este tipo de incertidumbres.

La fractura entre el Gobierno español y el de EE.UU. se ha acrecentado fruto del conflicto bélico, ya que el presidente Pedro Sánchez ha negado la ayuda solicitada por Trump, lo que ha desencadenado en una amenaza de ruptura total de las relaciones comerciales de la Casa Blanca con España.

«España no tiene remedio, son mala gente (...) España es un socio pésimo en la OTAN. No participan, no pagan. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas (...) No queremos tener nada que ver», advirtió Trump en la cumbre de la OTAN desarrollada en Ankara (Turquía).

La duda que sobrevuela las explotaciones es sí la intimidación quedará en eso o si llegará a aplicarse, algo que teme el campo español, que encuentra en EE.UU. su primer mercado no comunitario de alimentación y bebida.

Según la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), Trump podría cumplir con su advertencia y cortar las relaciones económicas con países si declara que existe una amenaza para la seguridad nacional.

Entre las claves de la acción, se incluye la restricción de importaciones, el bloqueo de transacciones financieras, la imposición de sanciones económica selectivas o la limitación de inversiones y contratos. «Lo más relevante es que estas medidas pueden adoptarse de forma unilateral e inmediata, sin necesidad de aprobación internacional previa. En la práctica, esto significa que Estados Unidos podría actuar primero, mientras que cualquier recurso jurídico se produciría después», apuntan a El Debate desde Asaja.

Expertos económicos indican que la UE actúa como una unión aduanera en cuanto a sus barreras comerciales, pero el resto del mundo puede decidir gravar como quiera cada producto, ni siquiera cada país. «Lo puede hacer producto a producto. Como cuando gravó el vino francés y las aceitunas españolas», precisan las fuentes consultadas.

El escenario de fractura comercial planteado por EE.UU. expondría en primer lugar a España, indica la organización profesional agraria, que apunta a consecuencias económicas como posibles interrupciones en las exportaciones, aumento de costes comerciales y cancelación de contratos, lo que dejaría una gran inseguridad jurídica para las empresas españolas que operan en el país norteamericano.

La política comercial de los Estados miembros es competencia de la UE, por lo que la disputa propuesta por Trump contra España se consideraría a efectos prácticos como una medida contra la UE.

«La UE podría iniciar negociaciones diplomáticas, adoptar contramedidas comerciales, apoyar a los sectores afectados e impugnar las medidas ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). Sin embargo, estos procesos pueden ser lentos, por lo que España podría sufrir el impacto económico inicial antes de que llegara una respuesta efectiva», puntualiza Asaja.

En caso de que Trump sea consecuente con sus palabras, el desarrollo de los acontecimientos desembocaría en un golpe inicial para España, una respuesta de la UE y la apertura de un conflicto jurídico, tal y como ya sucediera en 2019 después de que EE.UU. impusiera aranceles a las aceitunas de mesa.