Clementinas en un supermercadoiStock

España importa un 442 % más de clementinas de Marruecos en tan solo un año

El mandarino, árbol del que proceden las clementinas, es el cítrico que más ha reducido su superficie en España en los últimos diez años con una pérdida de 16.048 hectáreas

La entrada de frutas y hortalizas de terceros países al mercado comunitario, en igualdad de condiciones que los productos europeos, inquieta a los agricultores del viejo continente.

La presión de la competencia desleal zarandea a los agrarios europeos, que señalan que mientras ellos están sujetos a la normativa laboral y sanitaria de la Unión Europea (UE), las producciones ajenas al bloque acceden bajo el amparo de los tratados comerciales.

Los agricultores denuncian que la llegada masiva de este tipo de alimentos hunde el precio en origen de la cosecha nacional, ya que los competidores alcanzan una rentabilidad imposible de obtener en la UE, donde las explotaciones están sometidas a unas exigencias que engrosan los costes fijos.

La queja apunta a que la avalancha se produce, en muchos casos, en plena campaña nacional, lo que genera una sensación de sobreoferta que la industria aprovecharía para bajar el coste de las frutas españolas.

Uno de los sospechosos habituales es Marruecos, proveedor de referencia de varias productos hortofrutícolas tanto para España como para el resto de la UE, que en lo que va de 2026 ha protagonizado un acelerón más que destacado en su venta de clementinas con destino a España.

Según datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa proporcionados a través de DataComex, de enero a mayo de 2026 –referencia más actualizada disponible– ha importado 3.089,05 toneladas de clementinas desde Marruecos, un 442,52 % más de lo que hizo en la misma referencia para 2025, cuando compró 569,39 toneladas al vecino del sur.

El impulso marroquí como suministrador de clementinas para España va acompañado del incremento general, ya que estas importaciones casi se triplican respecto a 2025, con 6.124,75 toneladas por las 2.213,19 toneladas de hace tan solo un año.

La expansión de las clementinas le sirve a Marruecos para convertirse en el primer proveedor por encima de socios comunitarios como Portugal, Francia y Grecia. El país magrebí acapara de esta manera la mayoría del mercado: un 50,44 % de las clementinas importadas por España de enero a mayo de 2026 tienen Marruecos como origen.

La denuncia de los agricultores pone el foco en las repercusión a largo plazo de estas prácticas. Según trasladan desde las explotaciones, el perjuicio por una entrada desbocada de clementinas a bajo coste provoca un recorte progresivo a la rentabilidad de las fincas nacionales que, con el paso de los años, pierden competitividad hasta desaparecer.

El último informe de resultados de campaña de cítricos disponible elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (2023/2024) señala que el mandarino, árbol del que proceden las clementinas, es el cítrico que más ha reducido su superficie en España en los últimos diez años, con una pérdida de 16.048 hectáreas.

La importación citrícola total de España ha aumentado significativamente en 2026, con 85.732,58 toneladas de enero a mayo por las 68.667,81 toneladas de 2025, un 24,85 % más. Este empuje se sostiene principalmente en un repunte de estas compras a Egipto, que ha pasado de exportar 19.540,36 toneladas de cítricos a España entre enero y mayo de 2025 a las 44.278,54 toneladas registradas en 2026.