La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der LeyenEuropa Press

Otoño decisivo para el campo con la agricultura como arma de guerra: «Europa corre riesgo»

Los agrarios señalan que mientras otras potencias como EE.UU., China y Rusia reafirman la importancia estratégica de la actividad, la UE la minusvalora

«sería quedarse corto decir que el ánimo entre la comunidad agrícola europea es de todo menos alto». Así comienza la reflexión de Massimiliano Giansanti, presidente de Copa-Cogeca, sobre el período que afronta la agricultura de la Unión Europea (UE) en los próximos meses.

El dirigente de la organización europea que agrupa las cooperativas y entidades agrarias resalta en una carta la preocupación sobre las decisiones estratégicas que ya se cocinan en Bruselas con la reanudación de la actividad política.

«Otro verano marcado por fenómenos meteorológicos extremos, sequías e incendios forestales ha añadido presión a unas condiciones de mercado que ya eran difíciles en muchos Estados miembros. Los costes de los fertilizantes y de la energía siguen siendo motivo de preocupación, con las finanzas de las explotaciones agrícolas ya al límite, mientras las guerras, las tensiones comerciales, la creciente competencia mundial y los impactos climáticos ensombrecen las perspectivas tanto a corto como a largo plazo», advierte Giansanti, que trasmite una incertidumbre que salpicará también a las explotaciones agrarias españolas.

«Desde los primeros días con actividad parlamentaria en Bruselas se han dado debates sobre MFP (Marco Financiero Plurianual) y PAC (Política Agraria Común)», indican fuentes presentes en la capital belga.

El ruido en los pasillos de la institución, según precisan las fuentes consultadas por El Debate, indica que la voluntad de la Comisión Europea es cerrar los acuerdos sobre MFP y PAC antes del final de 2026, bajo la presidencia de Irlanda en el Consejo de la UE. «Parece bastante complejo; sin embargo, esa voluntad indica que en los próximos meses se va a tratar de decidir muchas cosas importantes que afectan al campo en España», recalcan.

El interés de la Comisión Europea por concretar las cuestiones relativas al MFP y la PAC estaría sujeto al calendario electoral de países, como Francia, Italia y quizá España, en el que podrían salir gobiernos que prioricen la soberanía nacional a los planes europeístas. «Se antoja demasiado ambicioso pensar que haya un pacto para el MFP antes de diciembre, aunque va a haber muchos movimientos al respecto para poder hacerlo posible. La partida de ajedrez está dispuesta y las intenciones de la Comisión son esas. Hay prisa», subrayan las fuentes.

La misiva de Giansanti se sitúa en el mismo contexto: «Durante los próximos meses se tomarán algunas de las decisiones de política agrícola más trascendentales de la segunda Comisión Von der Leyen (...) En un momento en el que los alimentos se utilizan cada vez más como arma estratégica y las grandes potencias mundiales refuerzan sus sectores agrícolas en nombre de la autonomía, la resiliencia y la seguridad alimentaria, Europa avanza claramente en la dirección contraria; no en su retórica, por supuesto, sino en sus actuaciones cotidianas».

La sensación que trasladan los agrarios es que, mientras otras potencias como EE.UU., China y Rusia reafirman la importancia estratégica de la agricultura como un activo más del complejo contexto geopolítico, la UE resta valor a este arma: «Tras analizar detenidamente las propuestas de la Comisión —en particular los importantes recortes propuestos al presupuesto de la PAC y su dilución dentro de los Planes Nacionales—, Europa corre el riesgo de debilitar su histórico activo agroalimentario», advierte el presidente del Copa-Cogeca.

La organización teme que la PAC quede desprovista de recursos, privada de su estructura estratégica de dos pilares y diluida en los Planes Nacionales: «A medida que los instrumentos de la PAC se integran cada vez más en los Planes Nacionales, decisiones que tradicionalmente se han adoptado a través del proceso de política agrícola están pasando a formar parte de unas negociaciones más amplias sobre el MFP», destacan en referencia al mayor peso que consideran que se dará a otras carteras con las que competirá por el presupuesto, como Hacienda o Finanzas.

«¿Y qué podría ocurrir en la fase de aplicación, cuando las decisiones nacionales sobre los instrumentos de la PAC queden sujetas a la competencia entre ministerios y regiones por la financiación y la influencia? El riesgo es evidente. Bajo una intensa presión política y de tiempo, las decisiones podrían estar determinadas menos por las realidades económicas y agronómicas de la agricultura europea que por intercambios políticos, cálculos nacionales y compromisos ajenos a las necesidades del sector», asevera Giansanti, que insiste en que la UE debería proteger y reforzar primero aquellas políticas en las que actuar conjuntamente ya ha demostrado su valor.

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