El Rey de Marruecos Mohamed VIEFE

Ofensiva de Marruecos para desacreditar a los agricultores españoles: «Trabajan para politizar el asunto»

La posible suspensión de la preferencia comercial genera más que inquietud en Rabat

La incertidumbre por la ratificación del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Marruecos, que funciona de manera provisional tras ser modificado para incluir los productos cultivados en el Sáhara Occidental en su preferencia comercial, se ha desbordado tras la invasión sufrida en Ceuta.

El asalto a la ciudad autónoma de España situada en el continente africano está bajo investigación. La hipótesis de que Marruecos haya colaborado con la avalancha migratoria como parte de una guerra híbrida planteada por el vecino del sur crece entre los agricultores españoles, que atribuyen la acción a una herramienta de presión del reino de Mohamed VI para que la Eurocámara acepte la modificación introducida en el trato en octubre de 2025 sin pasar por el Parlamento.

Los desequilibrios de la alianza retumban constantemente entre los agricultores del viejo continente, que ante la conclusión próxima del plazo de aplicación provisional en el Acuerdo de Asociación UE-Marruecos, instan a los eurodiputados a denegar su consentimiento.

El eco de estos movimientos llega al país magrebí, que sitúa a una de las principales organizaciones agrarias españolas, COAG, y a su secretario general, Andrés Góngora, como responsables de una campaña desprestigiar la producción agraria marroquí, en el foco por aprovecharse de las ventajas normativas en términos laborales y de aplicación de fitosanitarios que impulsa su rentabilidad frente al campo nacional.

Ahmed Bouneama, presidente de la Asociación Unida de Agricultores de Souss, señaló en conversación con Hespress –uno de los medios referencia en Marruecos en los que se difunde el argumentario defendido por la dinastía alauí– la crispación contra el dirigente de COAG después de unas declaraciones en las que el agricultor español indicó que «la tensión que se ha producido recientemente con Ceuta terminará, en realidad, con más concesiones al Gobierno marroquí, de manera que los importadores de productos agrícolas de allí podrán obtener más facilidades —si es que todavía queda algo que facilitar— para introducir sus productos en la UE y en España».

«La cuestión del intento de cercar los productos agrícolas marroquíes sale a la superficie especialmente ante la proximidad de cada cita electoral en España», sostuvo Bounaama, que defiende que las organizaciones agrarias españolas emprenden una campaña contra los productos marroquíes. El discurso ha sido reprobado en más cabeceras, como Rue20, que acusa a COAG de »una ofensiva calculada" contra Marruecos.

La posición de los agrarios españoles, tal y como defiende desde hace años el propio Góngora, se dirige contra la competencia desleal favorecida por el acuerdo de asociación con la UE y que rentabiliza Marruecos, que goza de una normativa laboral y sanitaria que permite precios de producción imposibles en el marco legal europeo.

La ofensiva de Rabat, orquestada con potentes declaraciones y artículos en la prensa, rechaza «los pretextos y justificaciones que en ocasiones se difunden sobre el supuesto incumplimiento de las normas de seguridad sanitaria por parte de los productos marroquíes» y pide directamente al gobierno marroquí, representado por los Ministerios de Agricultura y Asuntos Exteriores y la Oficina Nacional de Seguridad Alimentaria (ONSSA), proteger a los agricultores africanos.

Esta petición añade incluso reclamaciones sobre hechos que no se han producido, como la interceptación de camiones marroquíes en las carreteras españolas o las presiones sobre las grandes superficies comerciales para boicotear los productos de Marruecos: «Algunas asociaciones agrícolas de España trabajan para politizar este asunto y aprovechar los acontecimientos para ganarse a la opinión pública y ejercer presión sobre los productos marroquíes», reclamó al mismo diario Ali Bida, productor y exportador marroquí con cultivos en los territorios del Sáhara Occidental ocupados por Marruecos.

La presión ejercida desde el reino de Mohamed VI trata de proteger el acuerdo UE-Marruecos por encima de todo, algo que por ahora se mantiene en pie y que únicamente peligra por su posible rechazo en el Parlamento Europeo y no por las llamadas de auxilio desde el campo español.