El agricultor Tomy Rohde explica el daño de la competencia desleal a los agricultores españoles

El agricultor Tomy Rohde explica el daño de la competencia desleal a los agricultores españolesX / @Tomy_Rohde

La analogía de un agricultor sobre el daño de la competencia desleal: «Como si traigo un indio de funcionario»

@Tomy_Rohde asemeja los costes laborales a las obligaciones que exige la UE a los agrarios

La presión de las importaciones de frutas, hortalizas y aceite de oliva de terceros países asfixia a los agricultores españoles, que reprochan que la Unión Europea (UE) permita a estos productos acceder al mercado comunitario en igualdad de condiciones pese a elaborarse bajo unos estándares laborales y de aplicación de fitosanitarios favorables para su competitividad.

Los agrarios señalan que la entrada desproporcionada de estos alimentos provoca una distorsión de la oferta que favorece los intereses de la industria, ya que obliga a los productores nacionales a bajar sus precios para no ser eclipsados por los extracomunitarios.

Uno de los principales argumentos defendido desde las explotaciones agrarias es que se trata de un sector imprescindible, con un papel fundamental para la soberanía alimentaria y que no puede echarse a perder. Frente a ello, se sitúan los defensores de un libre comercio desigual, en el que se prima que los productos sean los más baratos posibles, aunque hayan sido cultivados en unas circunstancias que favorezcan estos valores.

El agricultor cordobés Tomy Rohde (@Tomy_Rohde), con más de 58.000 seguidores en X, ha publicado un vídeo en el que hace una analogía sobre la agricultura en España y en la UE y la tesis que apoya que se promocionen los alimentos de fuera si son más baratos.

«La gente dice que los agricultores no son rentables, que es mentira, pero bueno, vamos por partes. A mí me dicen 'Es que sale más barato de fuera', porque al fin y al cabo todo viene del bolsillo, y que prefieren traer mandarinas y limones de Argentina o Sudáfrica o fresas de Marruecos; es decir, que venga de fuera porque es más barato y que el agricultor español se aguante», señala el olivarero, que pone en contexto lo que esto supone y que pasaría si se extrapolase ese razonamiento a otros sectores: «Yo, como agricultor, pienso: con la ingente cantidad de papeleo que tengo y la de funcionarios que hay en este país y le pagamos 2.000 euros a una persona de aquí, quizá por ese precio me puedo traer a cuatro indios o cuatro paquistaníes, que igual hacen dos veces más de trabajo que usted, porque trabajan 16 horas y usted trabaja 8 hora», señala contrariado @Tomy_Rohde.

La reflexión del agricultor asemeja los costes laborales a las obligaciones que ha de cumplir con la normativa europea y que, si se aplicase la lógica que favorece la importación de terceros países en competencia desleal, reduciría la factura del empleo público en España: «Igual no tengo ni que pagar seguros sociales, ni preocuparme de su sanidad, ni de su paro (...) Yo creo que me sale más barato que esos papeleos que estamos pagando de nuestros impuestos. Me va a salir más barato si me traigo unos indios o unos paquistaníes y les pago menos».

Después de la explicación, Tomy Rohde destaca el despropósito que eso supondría y que denuncia que sufren los agricultores: «¿A que suena feo? ¿A que cuando le dan la vuelta suena feo? A este juego sabemos jugar todos. Así que, si queréis jugar a ese juego, pues jugamos todos a ese juego».

Para concluir, el olivarero reitera que su explicación es una analogía para que el resto de trabajadores entienda lo que supone para los agricultores europeos la avalancha de frutas, hortalizas o aceite de oliva de terceros países en igualdad de condiciones.

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