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El mango español «se vende solo»: «Hay que vigilar las importaciones de Brasil, pero nuestra calidad es única»

Los agricultores ensalzan las características de su fruta frente a la de terceros países

Desde hace décadas, España se destaca como la huerta tropical de Europa. Los cultivos nacionales de estas frutas se extienden principalmente en Andalucía y la Comunidad Valenciana, con la provincia de Málaga como gran referencia.

Las fincas malagueñas acaparan una importante parte de una tipología de fruta que gana en demanda y valoración con el paso de los años. El aguacate destaca como el principal referente del origen tropical en las explotaciones nacionales, aunque el mango –segundo en discordia– se consolida con más de 6.000 hectáreas en producción y con una penetración al alza en los hogares españoles.

Según los datos del Panel de Consumo Alimentario en los Hogares Españoles del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el consumo doméstico alcanzó las 49.857 toneladas en 2025, frente a las 37.366 toneladas del ejercicio anterior, lo que supone un crecimiento del 33,4 % en solo un año.

Benjamín Faulí, responsable de frutas tropicales de Asaja Málaga, indica en conversación con El Debate la buena salud del mango nacional pese a los diversos obstáculos que enfrenta: «La previsión es que este 2026 la cosecha se reduzca respecto a la del año pasado, que dejó un récord de unas 53.000 toneladas. Esperamos un descenso, aunque con la entrada de nuevas plantaciones en producción la cifra final puede quedarse cerca».

El dirigente de Asaja Málaga advierte una situación de precios positiva, con valores en origen alrededor de 1,4 euros por kilo. «La disponibilidad y la calidad del mango es muy buena» recalca Faulí, que reconoce la vigilancia sobre la importación de terceros países, con Brasil, mayor proveedor de mango para España, impulsado por el acuerdo de libre comercio establecido entre la Unión Europea (UE) y Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil).

«La amenaza de la importación de mango de Brasil está ahí y va a más, pero el mango de España tiene la ventaja de que se produce aquí en un período de tiempo muy corto y especial, por lo que se nota que las distribuidoras de otros países están esperando por nuestra fruta», apunta Faulí.

Los agricultores españoles defienden la fruta nacional frente a la importada de terceros países, cultivada bajo una normativa laboral y de aplicación de fitosanitarios que, amparada además por un trato de preferencia arancelaria, goza de una gran ventaja competitiva. «El mango español se vende solo, tiene una calidad única gracias a un contenido de azúcar y a unas cualidades organolépticas óptimas», asevera el responsable de frutas tropicales de Asaja Málaga.

Después de un invierno y una primavera generosos en lluvias, el estado de los árboles es más que favorable: «Las plantaciones no han tenido ningún problema por falta de agua, los acuíferos están a buen nivel y la salud de los mangos es excepcional», reivindica Faulí, que identifica el incremento de los costes agrarios y la falta de mano de obra como los grandes inconveniente de la campaña.

El gasto en fertilizantes, cuyo precio se ha desbocado tras el estallido de la guerra en Irán, representa uno de los principales desembolsos en insumos en las fincas de mango, así como el del gasóleo agrícola –con menor impacto en esta producción–, pero con un encarecimiento de más de 0,7 euros por litro en los últimos seis meses.

«Tenemos un mango de una calidad extraordinaria y unos agricultores que están haciendo un enorme esfuerzo para producirlo en unas condiciones cada vez más exigentes. Lo que necesitamos es que esa calidad tenga un reconocimiento en el mercado y que el agricultor pueda obtener una rentabilidad que permita mantener las explotaciones y garantizar el relevo generacional», defiende la organización profesional agraria, que considera que agua, rentabilidad y promoción deben formar parte de una misma estrategia para garantizar el futuro del mango español.