El cazador de oficio

No tenía horarios como los oficinistas, el suyo se guiaba por el sol

El cazador de oficio

Barca

Los mal pensados lo llamaban furtivo, pero su oficio era la caza y la legislación no cuadraba enteramente con su manera de verla. Y no tenía horarios como los oficinistas, el suyo se guiaba por el sol y antes de que despuntara había que estar en el terreno, luego cuando apretaba se podía volver a casa porque la naturaleza también duerme la siesta.

En el Fuencarral cercano a Madrid hubo uno famoso y la víspera de Navidad se presentó al Guarda mayor en Viñuelas para pedir unos conejos con los que celebrarla en familia: «Puedo conseguirlos a mi manera, pero como es el día que es, prefiero pedirlos.»

Se los llevó, por supuesto, y además un aguinaldo y regalos para los hijos.

  • El marqués de Laserna, Íñigo Moreno de Arteaga, es premio Jaime de Foxá

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