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El silencioso avión de investigación supersónico X-59 de la NASANASA/Lori Losey

Ciencia

El 'nuevo Concorde' de la NASA, el avión supersónico X-59, sufre un problema inesperado en su segundo vuelo

Aunque la duración del vuelo se vio reducida debido a un problema técnico, lo que obligó a un aterrizaje de emergencia, el equipo pudo recopilar información que servirá de base para futuras prueba

El silencioso avión supersónico X-59 de la NASA –el 'nuevo Concorde' de la agencia'– realizó su segundo vuelo el pasado 20 de marzo, dando inicio a una serie de docenas de vuelos de prueba en 2026. Aunque la duración del vuelo se vio reducida debido a un problema técnico, lo que obligó a un aterrizaje de emergencia, el equipo pudo recopilar información que servirá de base para futuras pruebas.

«A pesar del aterrizaje prematuro, este es un buen día para el equipo. Recopilamos más datos y el piloto aterrizó sin problemas», dijo Cathy Bahm, jefa de proyecto del Demostrador de Vuelo de Bajo Ruido de la NASA en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA, en Edwards, California. «Esperamos volver a volar lo antes posible».

La aeronave despegó desde la Base de la Fuerza Aérea Edwards, cerca del Centro Armstrong de la NASA. Varios minutos después del despegue, el piloto Jim «Clue» Less vio una advertencia del sistema de la aeronave en la cabina. Siguiendo los procedimientos de vuelo, la aeronave aterrizó a las 11:03 tras ordenar el regreso a la base.

Avión supersónico X-59 de la NASALOCKHEED MARTIN CORPORATION/GARRY TICE

«Como solemos decir, fue igual que en el simulador, y eso es lo que nos gusta oír», dijo Less. «Esto es solo el comienzo de una larga campaña de vuelos».

El X-59 está diseñado para volar a velocidad supersónica, más rápido que la velocidad del sonido, generando solo un leve estruendo en lugar de un fuerte estampido sónico. El X-59 es la pieza central de la misión Quest de la NASA, cuyo objetivo es hacer realidad el vuelo supersónico comercial sobre tierra.

Está previsto que la aeronave acelere sus pruebas en 2026, demostrando su rendimiento y aeronavegabilidad durante un proceso conocido como expansión de la envolvente de vuelo, en el que volará gradualmente más rápido y más alto, en su camino hacia velocidades supersónicas.