Edmundo Sanz-Gadea, el ingeniero español detrás de Helicon
Ciencia
Un ingeniero español impulsa desde California una nueva generación de fábricas autónomas con IA y robótica
La propuesta de Helicon ha logrado un sólido respaldo financiero, con una recaudación de más de 14 millones de dólares de los mejores fondos de inversión
La fabricación de componentes ligeros y de alta resistencia dio un salto cualitativo a mediados del siglo XX con la llegada de los materiales compuestos, revolucionando sectores que van desde la aviación militar, pasando por la exploración espacial y llegando hasta la Fórmula 1. Materiales como la fibra de carbono se consolidaron durante décadas, aunque su crecimiento se vio frenado debido a los lentos procesos de fabricación y el elevado coste.
Por ello, actualmente la unión entre tecnologías emergentes como la robótica o la inteligencia artificial está transformando radicalmente esta industria tradicional, abriendo la puerta a nuevas formas de fabricación.
Edmundo Sanz-Gadea, antiguo alumno del colegio CEU San Pablo e ingeniero aeroespacial, se encuentra en California impulsando Helicon, una iniciativa que busca automatizar la producción de piezas de materiales compuestos como la fibra de carbono. Este proyecto aborda uno de los mayores cuellos de botella de la industria avanzada. En la actualidad, la fabricación de estos componentes sigue siendo un proceso rudimentario.
«Estamos automatizando la producción de componentes de materiales compuestos, como la fibra de carbono. Hoy en día, esta industria sigue dependiendo de procesos muy manuales y lentos. En muchos sentidos, quienes fabrican estas piezas son los artesanos del siglo XXI», afirma.
Edmundo Sanz-Gadea, el ingeniero español detrás de Helicon
El ingeniero ha destacado a El Debate que este método artesanal funcionaba en un contexto distinto, pero que el mercado ha cambiado con el paso del tiempo: «La fibra de carbono se utilizaba principalmente en aplicaciones muy especializadas, como en Fórmula 1, cazas de combate, aviación comercial o satélites… Como los volúmenes de producción eran bajos, tenía sentido fabricar estas piezas de forma manual».
Sin embargo, advierte de que «ahora estamos viendo una demanda enorme de sistemas autónomos, como drones, robots o sistemas marítimos, que necesitan producirse en volúmenes mucho mayores: decenas o incluso cientos de miles de unidades. A esa escala, ya no se puede fabricar de la misma forma manual que hasta el momento».
¿Cómo responder ante este reto? Tal como señala Sanz-Gadea, desde Helicon buscan dar un salto técnico integrando inteligencia artificial y robótica. Respecto a cómo afectará la automatización a los trabajadores dentro de las plantas de producción, el fundador aclara que «en lugar de trabajar introduciendo y sacando material de una prensa, tenemos trabajos más estimulantes, supervisando y gestionando estos sistemas autónomos de producción». Además, destaca la importancia de integrar verticalmente todo el proceso: «cerrando ese ciclo y aprendiendo de cada pieza que fabricamos».
Sede de Helicon, en California (EE.UU.)
Independientemente de la propuesta técnica, el proyecto responde a una meta estratégica global. Durante décadas, las economías occidentales externalizaron la producción. «Este modelo permitió reducir costes, pero también generó dependencias estratégicas y dejó a muchos países sin la capacidad de producir componentes esenciales. En muchos casos, esa dependencia se produce respecto de regímenes que no comparten el mismo respeto por la libertad, los derechos fundamentales y la dignidad humana».
La propuesta de Helicon ha logrado un sólido respaldo financiero, con una recaudación de más de 14 millones de dólares de los mejores fondos de inversión. Reflexionando sobre su trayectoria formativa, Sanz-Gadea pone en valor la impronta de su etapa escolar en el CEU, clave en su formación y en el presente que a día de hoy protagoniza: «Nos enseñaron a resolver problemas, a pensar de forma crítica y a no tener miedo de enfrentarnos a retos difíciles, dividiéndolos en problemas más pequeños y manejables. También nos daban mucha responsabilidad desde jóvenes, y cuando alguien confía en ti a esa edad, aprendes también a confiar más en ti mismo».
Ahora, desde California, busca aplicar esa misma mentalidad a un reto mucho mayor: transformar la fabricación de componentes de materiales avanzados y llevarla a una escala hasta ahora difícil de alcanzar.