Santiago Segura vuelve a convertirse en Torrente doce años después
Cine
¿A qué partido critica 'Torrente Presidente'? Santiago Segura responde a quiénes no han entendido la película
El éxito de Torrente: presidente en taquilla ha venido acompañado de polémica
El regreso de Torrente a los cines no solo ha traído de vuelta al policía más gamberro del cine español. También ha reabierto un debate inesperado: qué tipo de sátira política plantea realmente la nueva entrega de la saga. Torrente: presidente, que llega doce años después de la anterior película, ha arrancado con un fuerte éxito en taquilla y con una avalancha de comentarios sobre su contenido político.
Parte del interés también tiene que ver con la estrategia de lanzamiento. Santiago Segura decidió mantener la película prácticamente en secreto hasta el día del estreno. No hubo pases previos para la prensa, apenas se mostraron imágenes promocionales y tampoco se reveló la larga lista de cameos que aparecen en la historia.
Ese hermetismo ha terminado funcionando: solo en sus primeras 24 horas la película reunió a unos 300.000 espectadores y recaudó alrededor de 2,4 millones de euros, según datos de Sony. Un debut que la convierte en el mejor estreno del cine español en quince años, desde Torrente 4.
Pero más allá de la taquilla, lo que está generando debate es el tono político de la película. Algunos medios han interpretado que tiene un enfoque especialmente crítico con Vox o incluso que es una cinta «anti-Vox». Otros críticos, sin embargo, sostienen que la película en realidad dispara en todas direcciones y se burla de toda la política española.
En la historia aparece un presidente del Gobierno ficticio llamado Pedro Vilches. El personaje funciona como un evidente alter ego de Pedro Sánchez y aparece retratado con tono caricaturesco, en escenas donde se mira al espejo y presume de su propio carisma. A su lado aparece un asesor llamado Patxi, una referencia directa a Patxi López, lo que deja claro que la película tampoco evita satirizar al propio Gobierno.
La parodia política también alcanza a otros personajes. Guillermo Bárcenas, cantante de Taburete e hijo del ex tesorero del PP Luis Bárcenas, aparece como una especie de eminencia gris del partido ficticio Nox y acaba incluso convertido en tesorero de España. Comparte militancia con otros personajes que no desvelaremos para que, como quiso su director, se encuentran la sorpresa en la sala de cine.
En cualquier caso, ese desfile de personajes encaja con el espíritu habitual de la saga: reírse de todo el mundo. Así lo han señalado algunos críticos, como el del portal Espinof, que destaca que la película dispara contra todos los partidos, ideologías y figuras públicas, algo que puede resultar incómodo para parte del público. Sin embargo, una de las críticas que más ha llamado la atención ha sido la publicada por Zenda Libros.
El propio Santiago Segura la compartió en redes sociales con cierto entusiasmo. «No soy muy de retuitear críticas (más que nada porque me ponen a parir), pero encontrar una que intenta no destripar las tramas, no enumerar todos los cameos y que parece haber entendido la película… es tan sorprendente», escribió el director en Twitter.
La crítica de Zenda defiende que la película hay que entenderla dentro del universo absurdo de Torrente. Según su autor, nadie va a ver la saga esperando cine intelectual, sino el humor irreverente y exagerado que siempre ha definido al personaje. Ese humor vulgar y deslenguado, que mezcla gags políticos con situaciones disparatadas, forma parte del ADN de la saga desde la primera película.
El crítico también insiste en que la nueva entrega no apunta solo a un partido concreto. Para él, la película funciona como una sátira general de la política española, en la que todos los bandos acaban siendo objeto de burla. A eso se suma la habitual colección de cameos de rostros conocidos de la televisión, las redes sociales o la cultura popular, otro de los elementos clásicos de la franquicia.