Penélope Cruz, entre Javier Calvo (izquierda) y Javier Ambrossi (derecha)
Cine
La película española 'La bola negra' triunfa entre el público de Cannes
El filme de Javier Calvo y Javier Ambrossi con Penélope Cruz recibe 20 minutos de ovación en el festival
España fue protagonista casi absoluta de la penúltima jornada del 79º Festival Internacional de Cine de Cannes con el tan esperado La bola negra de los Javis (los madrileños Javier Ambrossi y Javier Calvo), el debut en el largometraje de la catalana María Martínez Bayona con The End of It, presente en la reseña paralela fuera de concurso Cannes Première, y la inclusión en la sección oficial con jurado propio, Una cierta mirada, de Victorian Psycho del neoyorquino Zachary Wigon, inspirado en la novela homónima en lengua inglesa de 2025 de la madrileña
Virginia Feito, por ella misma adaptada a la pantalla.
Inspirada en la pieza inconclusa de Federico García Lorca y en la pieza teatral La piedra oscura que sigue los rastros de su afortunada recuperación, escrita por Alberto Conejero, autor también del guion junto a los Javis, La bola negra sorprendió a público y crítica del festival por su novedad estilística y por haber tratado temas tan espinosos como la
homosexualidad y la guerra civil española bajo el ropaje de una comedia musical.
Ambrossi (1984) y Calvo (1991) se dieron a conocer al público español como autores de series televisivas y antes con una comedia musical, Holy Camp!, candidato a los Goyas del 2017 por el mejor guion y dirección y para este su debut en Cannes han gozado del apoyo de Pedro Almodóvar que produjo el film a través de su compañía El Deseo, junto a Movistar Plus y la importante productora y distribuidora francesa Le Pacte que lo estrenará en el curso del año.
El film se divide en tres épocas, 1932, 1937 y 2017, cuando,
respectivamente, un joven ve rechazada su admisión a un club social por homosexualidad (o pederastia como se decía en aquella época), Federico García Lorca es fusilado y su pieza caerá en manos de su amante y de otro
homosexual que lo conservará hasta su muerte, cuando su nieto entregará el manuscrito para su publicación.
Protagonizado por Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González y Milo Quifes, más una prodigiosa aparición de la explosiva Lola Dueñas que, si lo hubiera en Cannes, bien hubiera merecido un premio a la
mejor actuación secundaria femenina, y sumado a la presencia estelar de Penélope Cruz y Glenn Close, el film tal vez se hubiese beneficiado de una mayor síntesis narrativa pero eso no menoscaba ni la calidad ni la novedad de
la puesta en escena.
Sin poder decir que el tema de la homosexualidad como culpa y síntoma de exclusión social pero también como condición autoreferencial y autoelogiativa, sea una constante de Cannes, lo cierto es que el tópico ha
sido una coincidencia significativa a lo largo de esta edición 2026.
Además de The Man I Love del norteamericano Ira Sachs, sobre la homosexualidad en tiempos del SIDA, en concurso el día anterior, «La bola negra» compartió la penúltima jornada del concurso con «Coward» del belga Lukas Dhont sobre la atracción irresistible entre dos soldados que
deberán esperar el fin de la primera guerra mundial para expresar libremente sus deseos.
Dhont, que hace 10 días cumplió 35 años, se dio a conocer como niño prodigio del cine belga con cuatro cortos premiados en distintos festivales hasta debutar en Cannes en 2018 con su primer largo, Girl, que le valió la Cámara de Oro al mejor debutante, la Queer Palm al mejor film de temática homosexual y el premio FIPRESCI de la crítica internacional, ganando además la Palma de Oro a la mejor película con su segundo largo, Close, cuatro años más tarde.
Siguiendo su ritmo de un film cada cuatro años, Dhont explora sin palabras la profundidad de los sentimientos de los protagonistas a través de miradas, caricias furtivas y abrazos cada vez más efusivos hasta llegar a
besos liberatorios detrás de puertas cerradas.
Debido a su juventud y su inexperiencia bélica, ambos jóvenes hacen su trabajo detrás de la línea de combate, uno, Pierre (Emmanuel Macchia, promisorio nuevo rostro del cine belga) recolectando cadáveres, limpiando desechos y transportando víveres, mientras el otro, Francis (el más
experimentado Valentin Campagne) organiza espectáculos teatrales para entretenimiento de soldados y generales.
El valor principal del film estriba en la extrema sensibilidad con la cual Dhont ha tratado a sus criaturas, ayudado por su coguionista de siempre, Angelo Tijssens, así como por el tratamiento de la vida cotidiana en las trincheras donde más que de balas y explosiones se habla de sangre, barro y
excrementos mientras la vida pasa, la muerte llega y el amor entre camaradas permanece como un inesperado regalo del destino. The End of It es el primer largometraje de la catalana María Martínez Bayona, 37 años, tres cortos premiados en su haber y un interés por el cine fantástico como lo confirma este The End of It, donde se
habla de un mundo futurístico donde la gente abraza la inmortalidad a cambio de la infertilidad.
Claire, una artista considerada subversiva, decide que 250 años son más que suficientes como experiencia vital y decide terminarla, coronando su carrera con una escultura centrada en su propia persona, sumergiéndola en un
recipiente de agua posteriormente congelada.
The End of It es una coproducción anglohispanonoruega escrita por la misma directora y que explora ese «mal de vivir» que puede llegar a cualquier edad, protagonizada por esa Rebecca Hall, también en el reparto de The Man I Love”, secundada por el diminuto actor mexicano Gael García Bernal.
De Victorian Psycho mejor no hablar, tan pedestre y rudimentaria es la realización del neoyorquino Wigon, un pasado de cortos y dos largos, que en Victorian Psycho cuenta la historia de una gobernante que extermina
no solo a la servidumbre sino también a los mismos patrones. Olvidable.